L’Aljub quedó pequeño para acoger a todos los asistentes, la mayoría de ellos vestidos de verde. | Joan Socies

Coincidiendo con el 152 aniversario del nacimiento del ilustre manacorí, Antoni Maria Alcover, la institución que lleva su nombre quiso abrir las puertas a la musealización del legado del humanista que a partir de ahora se exhibe en Can Socorrat. Junto a Mossèn Alcover, los otros protagonistas de la noche fueron las más de 100 personas que vestidas de verde, con las camisetas de la Plataforma Crida, protestaron en un silencio sepulcral ante los representantes del Govern, el conseller de Turisme, Jaume Martínez; el secretario general de Educació i Cultura, Guillem Estarellas; y el director del Institut d’Estudis Baleàrics, Antoni Vera, por su política educativa y lingüística.

El acto tenía que servir para ver el resultado de un trabajo que se inició hace 15 años con la adquisición del casal y a través del cual Magdalena Gelabert, poco a poco, ha logrado convertir Manacor en el principal referente para divulgar la figura de Alcover, así como las dos grandes obras por las que se le considera todo un pilar en la lingüística y en la etnopoética europea, como son las Rondalles Mallorquines y la obra del Diccionari Català-Valencià-Balear. Un trabajo, el de Gelabert, que fue elogiado y agradecido en el turno de parlamentos por Vera y el alcalde de la localidad, Antoni Pastor, mientras que el conseller de Turisme quiso remarcar la conexión entre turismo y cultura y señaló que «puede ser un buen referente para aquellos turistas nórdicos y alemanes que buscan en Mallorca algo más que el sol y la playa».

Antoni Pastor tuvo un recuerdo para el fallecido alcalde de Manacor Miquel Riera, quien adquirió el casal y también se refirió a «la riqueza de tener dos lenguas y espero que pronto la lengua deje de ser un problema». También agradeció el respeto por parte de quienes participaban en la protesta.

Al finalizar los parlamentos Ignasi Cristià, el museógrafo, realizó un recorrido por las salas en las que señaló que «se puede conocer la figura de Alcover, así como entender la riqueza de la lengua catalana, recogida en las Rondalles y el diccionario», así como su labor en pro de la unidad de la lengua catalana.