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«Estamos contentos por la Simfònica porque el Auditòrium es fabuloso para la orquesta, pero la programación del Principal ha quedado tocada porque la orquesta era uno de sus pilares una vez bloqueadas las fechas» para sus conciertos. José María Moreno, director artístico del Teatre Principal, explica cómo ha quedado la temporada de actividades del teatro para 2013-2014 desde que el conjunto sinfónico regresó al espacio del Passeig Marítim de forma repentina, tras una decisión del Consorcio, dejando al aire 15 semanas en el teatro del Consell, donde, de momento, una vez recuperados del shock , intentan paliar el 'agujero'.

Rehacer una programación «que preparamos con muchísimo tiempo no está resultando fácil», confiesa Moreno, quien sabe que, a estas alturas, encontrará dificultades para recurrir a artistas o compañías foráneas, además de contar con un presupuesto para programación, 1.172.000 euros, «el mismo de hace dos años», del que los responsables del teatro no quieren desviarse.

Si la actual temporada de la Simfònica se ha reducido a 12 conciertos, los planes originales para la misma eran de 22, «distribuidos en 15 semanas» contando los ensayos, que empezarían los martes, y con el propósito de repetir el concierto el fin de semana.

Vacío

Ante semejante vacío, «hemos recurrido a soluciones de urgencia cubriendo esas fechas con propuestas que espero que satisfagan al público», apunta. De momento, son pocas las fechas destinadas a la Simfònica que ya están cubiertas y el resto, se utilizarán «para los ensayos de las producciones propias», ópera y zarzuela.

Moreno ha confirmado que el 17 de enero actuará en el Principal el Cor de la Universitat Oberta per a Majors, que celebrará su décimo aniversario, y al día siguiente lo hará el exitoso grupo catalán Manel. También en enero, los días 24 y 25 subirá al escenario del teatro el grupo Cap Pela y la orquesta de cámara Academia 1830 lo ocupará con una mini temporada de conciertos. Todos estos intérpretes actuarán en la Sala Gran. Moreno reconoce que ahora recupera proyectos musicales que antes no habían encajado por una cuestión de equilibrio, «para que no hubiera demasiada música», porque «en gran medida, la programación de teatro, lo que hacíamos y cuándo, estaba condicionada por la Simfònica».