Carlos Prieto traslada a Macià Batle a principios del siglo XX con 'Aída'

| Santa Maria |

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Carlos Prieto tuvo unas palabras para quienes habían hecho posible el lienzo. Fotos: JAUME MOREY

Carlos Prieto tuvo unas palabras para quienes habían hecho posible el lienzo. Fotos: JAUME MOREY

08-11-2013
Palma una cuadro Carlos Prieto foto moreyPalma una cuadro Carlos Prieto foto morey

Las bodegas Macià Batle de Santa Maria (Camí de Coanegra, s/n) viajaron ayer hasta el París de principios del siglo XX gracias a la inauguración del cuadro Aída, del pintor Carlos Prieto, un lienzo de ocho metros de largo por 2,70 de alto que ahora preside la sala principal de las bodegas.

Los cientos de asistentes, entre los que había familiares del artista, amigos y rostros conocidos de la sociedad mallorquina, llenaron las salas de las bodegas, además del patio, mientras esperaban a que se descubriera la obra, oculta tras una tela negra.

Pasadas las ocho, Carlos Durán se acercó al micro instalado frente al lienzo para dar una breve pincelada de la biografía de Carlos Prieto, «quien dio sus primeros trazos a los 16 años». Diez después, «culminó, tras un amorío marchito, el lienzo más grande de Balears y uno de los más grandes de España».

Carlos Durán, después de recitar unas palabras que Carlos Prieto escribió tras completar la obra, dio paso al pianista Biel Durán. El músico interpretó la composición que le inspiró el cuadro, Sinfonía nº1 Aída , que terminó con el descubrimiento del lienzo y un sonoro aplauso.

Cuando se hizo el silencio, entró el autor de Aída , quien explicó que «en esta pintura he descargado todo lo que supuso un amor ahora extinto, en más de 200 noches de soledad». El artista dedicó el lienzo a sus padres y agradeció el «apoyo incondicional» de Biel Durán. También tuvo unas palabras para «quien ha hecho posible este trabajo, quien creyó en mí desde el principio, Ramon Servalls Batle», director gerente de las bodegas.

Para finalizar, Carlos Durán invitó a los asistentes a que se introdujeran en el mundo de Prieto, «ese París de principios del siglo XX» mientras que, al son de La vie en rose , entraba un grupo de jóvenes con vestidos de la época para que el lienzo «cobre vida».

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