Alberto Schommer, en un autorretrato. | Alberto Schommer

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Alberto Schommer ha recibido hoy una noticia que, según muchos de sus compañeros de profesión, tendría que haber llegado hace mucho tiempo, la concesión del Premio Nacional de Fotografía, «lo más importante y lo más bonito que me ha podido ocurrir. Algo que se consigue solo una vez en la vida».

Dotado con 30.000 euros y otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el jurado del galardón ha querido reconocer «su continuada trayectoria fotográfica durante más de cincuenta años».

En este tiempo, «no sólo ha abordado todos los temas, sino que también ha innovado en el medio, desde el punto de vista técnico y experimental; siendo testigo de la transformación cultural y social de nuestro país».

Nacido en Vitoria (Álava) en 1928, el académico de Bellas Artes de San Fernando ha reconocido que cuando le ha llamado el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, para informarle «ha sido una gran noticia».

«Después de tantos años en que, por circunstancias desconocidas, no se me había dado. Muchísimos compañeros fotógrafos se preguntaban el por qué de ello», ha indicado.

El galardonado, Medalla de Oro de las Bellas Artes, tuvo un recuerdo para el recientemente fallecido Oriol Maspons «con el que se ha cometido una injusticia. Ha sido una pena que no llegara a recibir este premio, lo siento muchísimo. Creo que no quedan tantos fotógrafos de esa época».

Artista pluridisciplinar

Fotógrafo, pintor, escritor y poeta, montó su primer estudio, dedicado a la publicidad y la moda, en 1966, y un año más tarde representó a España en la muestra internacional de la «Expo» de Montreal.

Participó en grupos experimentales de imagen, como el «Happenings Forums», y trabajó en imágenes para grupos musicales pop y portadas de discos y en 1971 recibió el premio al mejor documental industrial.

Un punto importante de su larga trayectoria fue el inició de la publicación en 1973 de la serie de fotografías «psicológicas», en los Dominicales de ABC. La primera fue la de Pepín Fernández y Ramón Areces en el Metro de Madrid rodeados de paquetes de sus respectivos grandes almacenes, Galería Preciados y El Corte Inglés.

La serie, que consta de 97 imágenes recogidas en un libro con textos de los retratados, lanzó a Schommer «dentro de una línea periodística» que le «interesa mucho».

«Luego seguí con Juan Luis Cebrián trabajando en El País durante mucho tiempo y luego me dedique a hacer libros», rememora.

Schommer, que fue elegido el mejor fotógrafo de, ha realizado retratos en los que el decorado, el vestuario, el maquillaje y los objetos juegan un papel importante, ya que afirma que la fotografía es un auténtico testimonio del tiempo.

Retratista de varias épocas

La obra fotográfica de Schommer refleja la historia de España, desde los «Relatos psicológicos» (1969-73), con una crítica social de la época del franquismo; «Descubrimientos» (1981-1984), donde algunos españoles aparecen bajo títulos específicos como Antonio Gala, «Radiaciones» o Tete Montoliú, «Ofrenda», hasta «Máscaras» de 1985, «Actitudes» (1988-89) o «Documentos Schommer», 1996.

En 2005 rescató los nombres de la «Transición española», en una exposición donde mostraba a los protagonistas de este período a través de su mirada.

Calificado como «fotógrafo de personalidades» o «psicoanalista del poder», se negó a hacer una instantánea en vida a Francisco Franco, pero firmó la foto más polémica de su muerte, en la que aparece con una mascarilla en su lecho mortal. O la de monseñor Tarancón al quien inmortalizó «levitando».

Aunque a primera vista sus imágenes puedan parecer muy cercanas a la pintura, el galardonado considera que su fotografía «no tiene nada de pictórico», pese a las influencias mutuas que, para él, existen entre ambas ramas.

La fotografía hoy en día

Sobre la actualidad de la fotografía, ha considerado que la fotografía digital ha promovido «que la gente haga un esfuerzo para hacer una fotografía que sea diferente, cosa que es un poco irreal porque la fotografía buena es siempre la fotografía buena y la regular o mala es regular o mala».

Con sesenta libros publicados y cantidad de colecciones Alberto Schommer reconoce que no ha parado en toda su vida de hacer fotografías.

Un trabajo en el que, frente a algunos autores «que hacen una sola línea de fotografía que todos conocemos, de objetos, cosas, personas, paisajes o bodegones, yo la verdad es que nunca me he parado a pensar. He hecho lo que me parecía que había que hacer como paisajes, desnudos, retratos o una colección de paisajes negros».

Aunque tiene muy en cuenta la importancia de lo digital, no trabaja «demasiado en ello» y asegura: «no puedo decir que me guste una barbaridad pero me interesa», comentó el galardonado para quien es mejor la proliferación de festivales y ferias fotográficas «a que ocurriera como antes, que no había nada».