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Al inicio de la ceremonia de ordenación sacerdotal de Pere Vallespir, que ayer tarde presidió el obispo Javier Salinas, se desprendió un fragmento de marès de la bóveda de la Seu que cayó en el primer banco de la izquierda, junto a varios de los fieles que se disponían a seguir el solemne oficio religioso. El incidente provocó la lógica inquietud entre los asistentes, aunque la misa se reanudó con total normalidad. No es la primera ocasión que se producen desprendimientos en la Catedral, aunque en ocasiones anteriores cuando no había fieles en su interior.