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Si en 2012 rescataron a grandes personajes de la literatura, las Converses Literàries a Formentor retoman, en esta edición, los volúmenes que albergaban las vivencias de Ulises , Hamlet o Madame Bovary : las obras maestras. Con 50 minutos de retraso, el alcalde de Pollença, Tomeu Cifre, inauguró el acto en catalán, «porque es la lengua de los que nacieron y de los que viven aquí», a diferencia de la consellera de Cultura, Joana Maria Camps, quien optó por un discurso en castellano en el que respondió la pregunta que da título a la sexta edición, ¿Qué hacemos con las obras maestras? «Leerlas, debatirlas e incorporarlas a nuestras vida»..

Antes, en la mesa redonda de editores, contaba Enrique Redel (Impedimenta) que editar libros es como ver un documental de La 2 en el que las tortugas marinas se lían a poner huevos. A continuación nacen miles de crías, algunas se desvanecen aturdidas en la montaña, otras son víctimas de las gaviotas y de esas, pongamos que son 15.000, sólo llegan al mar 1.000.

Algo similar ocurre entre las editoriales. Junto a Redel estuvieron charlando otros editores como Ana S. Pareja (Alpha Decay), Daniel Fernández (Edhasa), Miquel Ferrer (Bilibú) y Llucía Font (Rua ediciones).

El palmesano Miquel Ferrer hablaba de que hay grandes dinosaurios, metáfora de editoriales potentes, que murieron porque no se pudieron adaptar y, en cambio, las pequeñas ratas sobrevivieron. «Nosotros somos las pequeñas ratas», decía el director de Bilibú. Entre esa familia de «ratas» también está Rua ediciones, capitaneada por Llucía Font. «La proliferación de editoriales pequeñas es fruto de diversos fenómenos como la masificación de contenidos digitales». Ana S. Pareja ratificaba la afirmación de Font: «Tenemos la sensación de que el lector está abrumado por esta oferta enorme».

Alguien más veterano, Daniel Fernández, de Edhasa, aseguraba que ya sabía que si acudía a la mesa redonda «me iban a llamar dinosaurio», aunque, según el editor, «no somos un dinosaurio y si lo fuéramos, seríamos un Velociraptor, que luego se convirtió en gallina o en águila y echó a volar».