Agustí Villaronga, ayer, en el interior del edificio de sa Riera de Palma. | Pere Bota

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Recién llegado de Cuba, Agustí Villaronga (Palma, 1953) recibía ayer felicitaciones desde El Pardo. Estaba desconcertado. No entendía nada. Las alertas de Google en su correo electrónico le sirvieron de recordatorio para informarle de que el pasado martes los Príncipes entregaron los Premios Nacionales de Cultura, correspondientes a las ediciones de 2011 y 2012. El director era consciente de que había logrado el de Cinematografía, pero desconocía que se celebrara una ceremonia. «Me he enterado esta mañana [por ayer], no sabía lo que era, y aún no sé muy bien lo que es» (risas), expresó ayer, horas previas a la conferencia, organizada por la UIB, que impartió acerca del vínculo entre el cine y la literatura, en el edificio de sa Riera de Palma.
«No he recibido ninguna invitación formal para asistir a la gala», prosigue Villaronga. Antes introdujo a los medios en lo que pretendía exponer después. «El cine nace como un ser diferente a la literatura, aunque poco a poco se empieza a alimentar de ella». Como si ésta lo amamantara. «Desde hace unos años ha habido como una retroacción en la que el cine empieza a alimentar a la literatura». El proceso se invierte.
Filmografía
Para Villaronga, el cine aún le debe a la literatura, porque «al público lo que más le gusta es que le cuenten una historia». De hecho, en su filmografía, destacan varias adaptaciones. «Mucha parte de mi formación viene de la literatura, juega un papel muy importante, aunque antes hacía más cosas originales que ahora».
Sobre Pa Negre, cinta jalonada con nueve Goyas, Villaronga considera que hacía falta una versión en castellano, pero admite «lo absurdo o falso que puede resultar el doblaje». También reconoce que «los Goya dan mucho tirón, de pasar a buscar a los productores ahora es al revés». Tres décadas le ha costado al director hacerse con un nombre en la industria española del cine. «Colocarse cuesta a todo el mundo, hay mucha competencia».
Un año después de arrasar en los Goya, Villaronga sostiene que «hacer un club de la comedia de la situación actual no me gusta» y le parece «normal» que los ganadores aprovechen el escenario para reivindicarse. No obstante, él hubiera optado por prescindir del acto: «Creo que no se tendría que haber hecho la gala». Y con la subida del IVA al 21%: «El año que viene no habrá películas. Es una solución absurda, no ha ayudado a nada, ha empeorado la situación. Dicen que las cifras del cine son las más altas de los últimos años, pero son por Lo imposible, ha sido una película la que ha salvado el cine español».