Joan Aguiló y Rosa Vanrell, ayer en la galería. | Elena Valverde

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Ya de adolescente le decía a su abuela que de mayor quería ser bohemio. A Joan Aguiló (Palma, 1983) comparecer ante los medios le recuerda a cuando justificaba su trabajo ante el profesorado. El artista ‘desnuda’ su personalidad, figurativa y abstracta, desde hoy y hasta el 5 de marzo, en la galería Vanrell (Tous i Maroto, 1, Palma).

Aguiló, miembro del proyecto Noves Presències, propone una amalgama de piezas en las que revela «una faceta reflexiva y analítica» en cuadros con detalles de expresiones del rostro humano y otra en la que necesita ensuciarse, «más física e impulsiva», reconoce.

El pintor pasó mucho tiempo con sus trabajos colgados en la pared de su casa. «Para descubrir qué sensación transmitían», aclara Aguiló, que se muestra orgulloso de poder exhibir, por fin, su lado desconocido, el abstracto.
Pintura poética

En una de sus creaciones Aguiló plantea un melón abierto, como una evocación a la sensualidad, que va acompañada de un fragmento de un poema de Blai Bonet. Así deja entrever su próximo proyecto de pintura poética, de «juego de palabras con la pintura», codeado con poetas mallorquines.

El autor compara su estatus con el de un futbolista del Barça en el banquillo, Iniesta concretamente. «¿Quién iba a decirle hace cinco años que iba a ser de los mejores del mundo?».