Albert Pinya y Rafa Forteza posaron ayer para este periódico en el Taller 6a.

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No son un equipo. Tampoco generan un binomio. Pero Rafa Forteza (Palma, 1955) vio en Albert Pinya (Palma, 1985) a un artista con «un lenguaje urbano muy creado y personal». Por eso lo eligió para «sumar» en Lenguajes anexos , una muestra de Forteza con la colaboración de Pinya que se inaugura hoy para conmemorar el 30 aniversario del Taller 6a.

Ambos, forjados en la «escuela» Ferran Cano, coinciden en la relevancia de saber medir los egos de cada uno para que no se «pisaran» en las tres piezas que comparten. Se consideran «seres insaciables». El discípulo (Pinya) dice del maestro (Forteza) que «está a años luz de muchos artistas de su generación». Lo define como «un salvaje» y se remonta a la exposición Password , en el Centre Cultural Pelaires, para justificar su afirmación, «porque arriesga y suele vencer, no se conforma con trabajar la fórmula que ya conoce».

Quien desconocía la litografía era el propio Albert Pinya, que se estrena en Lenguajes anexos y supone para él «nuevos estímulos y experiencias».

Lo que el espectador encontrará en el Taller 6a son una serie de litografías, obra gráfica y escultura del universo poético y colorido, en su mayoría, de Forteza, que divaga sobre la función de los museos: «No tienen que ser tan pedagógicos».

La exuberancia que poseen para representar sus ideas en color proviene de la unificación de sus fuerzas. El maestro comentó del discípulo que le atrapó su trabajo en Happy Hour (Casal Balaguer, 2007). Una colección de la que Pinya, pese a reconocer que se empieza a intuir su imaginario, discrepa absolutamente.

Lenguajes anexos. Rafa Forteza con la colaboración de Albert Pinya. En el Taller 6a (Puresa, 8, Palma). A las 20.00 horas.