El jurado de la 61 edición del Premio Planeta, ayer en el Hotel Palace de Barcelona.

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El discurso político centró ayer la presentación del 61 Premio Planeta de novela, que esta noche se entregará en el Palau de Congressos de Catalunya en Barcelona, con una dotación de 601.000 euros para la obra ganadora, y 150.250 euros para la finalista. «La independencia de Catalunya sería un mal irreparable», aseguró José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta.

«El nacionalismo catalán es un sentimiento, como despertar el anticatalanismo, y es peligroso jugar con los sentimientos», apuntó Lara, quien añadió: «La convivencia era y sigue siendo posible entre Catalunya y España, pero la no convivencia es imposible». El editor dijo que sólo ha habido visitas oficiales para tirarse los trastos a la cabeza, pero no han sabido dialogar», y se pasó al catalán para declarar sus intenciones: «Sóc català i també español».

Lara ratificó las declaraciones que realizó hace unos días, en las que apuntaba que Planeta marcharía de Catalunya en caso de independencia. «Lo lógico es que las editoriales españoles estén en el estado español», y destacó que «las grandes empresas editoras francesas del grupo están en París, no en Roma». Además, Lara ironizó con el premio Ramon Llull asegurando que «nunca se iría a Cuenca porque seguirá en Catalunya».

La edición 61 del Premio Planeta cuenta con 432 novelas presentadas, de las que dos fueron enviadas desde Balears. A la ceremonia de entrega asistirá el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, que compartirá mesa con el presidente de la Generalitat, Artur Mas.