El cineasta mallorquín Toni Bestard (i) y el actor irlandés Colm Meaney ("Café Irlandés"), durante la presentación hoy a la prensa de "El perfecto desconocido", película que supone el debut de Bestard en el largometraje. | Kote Rodrigo

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El cineasta mallorquín Toni Bestard, dos veces candidato al Goya por sus cortos, ha elegido convertir su primer largometraje en una fábula sobre la incomunicación donde su protagonista, el popular actor «fetiche» de Stephen Frears, Colm Meany, es «El perfecto desconocido» y apenas pronuncia una palabra.

«Como actor fue sumamente interesante el hecho de que careciera de palabras para expresarme, porque el proceso de pensar y reaccionar estaba exactamente igual que si tuviera diálogo», ha explicado el actor irlandés en una rueda de prensa celebrada hoy en Madrid, a la que compareció junto al director de la cinta.

Sucede que su personaje, Mark O'Really, aparece una noche en una aldea enclaustrada en las montañas de la sierra de Tramontana, en Mallorca, donde estuvo años atrás con el amor de su vida, y se instala en una decrépita tienda abandonada y en venta, de modo que los vecinos piensan que la ha comprado para ponerla en marcha.

«Marco», como queda bautizado el extranjero, no habla una palabra de español y los vecinos se expresan en mallorquín y no saben inglés, de modo que el entendimiento pasa a ser un ejercicio de escucha mutua sin traducción.

«Quería hacer una fábula sobre la incomunicación con personajes estereotipados que se mueven en un universo muy alejado de la realidad», apunta Bestard que incide en que no quería que ningún avance tecnológico apareciera en la cinta: ni un móvil, ni internet, mientras una «polaroid» se convierte en herramienta imprescindible.

«Yo vivo en este pueblo, lo conozco muy bien, y es muy habitual en Mallorca el concepto del extranjero que llega y se instala, y cómo lo reciben los vecinos. Y también está el problema de los idiomas; eso mismo le pasaba a Colm», agrega el director para quien toda la cinta es «muy mallorquina».

Meany, que tiene una casa en Soller y, como su personaje, no habla una palabra de español -"soy torpe y vago, pero me va a enseñar mi hija de siete años», se disculpa entre risas-, entró en el proyecto hace cuatro años porque le encantó el guión.

«Mark es un hombre que siempre está como en la oscuridad, porque no entiende lo que pasa a su alrededor, pero aún así -añade Meany- tiene muchas cosas de mi vida personal».

Bestard cuenta que el proyecto comenzó en 2004 como una comedia, de manos del guionista Arturo Ruiz, pero fue cambiando en estos años hasta convertirse en un drama coral donde los personajes se relacionan en triángulos.

Así, el extranjero convive con Biel y con Celia (los debutantes Guiem Juaneda y Natalia Rodríguez); la «hippy» Isabel (Ana Wagener), con sus «novios» Amancio, el policía, (Carlos Santos) y el alemán Klaus (Pascal Ulli); Biel, con su madre (Vicky Peña) y con su tío...

El director explica que lo hizo así «para centrarse más en la idea de que, a través de la incomunicación, de donde aparentemente no se puede sacar nada, nace una historia de amistad y otra de superación de gente que quiere llevar un poco más allá sus vidas, y ven en ese extranjero el clavo ardiente al que agarrarse».

También aclara que la película, que llegará a los cines el próximo 23 de marzo, quería huir del arquetipo de «turismo y playa» de Mallorca y mostrar las montañas «que en invierno son lo más alejado de esa imagen», y también muy hermosas, aunque más desconocidas.

Bestard, nominado a los Goya por «Equipajes», en 2006, y «El Anónimo Caronte», en 2007, asegura que le costó mantener callado a un actor tan impactante como Meany ("Café Irlandés»,1993; «La camioneta» (1996), o «Los Commitments», 1991) y no sacar el 100 por cien de esa «estupenda voz»