Un militar revisa en Tampa, Florida, la carga de uno de los aviones que han trasladado el tesoro de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes" a España. | Craig Litten

TW
16

Los dos aviones Hércules que transportan el cargamento de la fragata «Nuestra Señora de las Mercedes» despegaron hoy desde la base estadounidense de MacDill, en Tampa (Florida), poniendo fin así a un viaje que el navío español inició hace más de 200 años.

Los dos aviones del Ejército del Aire español tienen previsto llegar en la mañana del sábado a la Base Aérea de Torrejón (Madrid), con las 595.000 monedas que la empresa cazatesoros Odyssey extrajo en 2007 del pecio de la fragata hundida en 1804.

Con la llegada del tesoro, que Odyssey tasó en 500 millones de dólares (unos 380 millones de euros), se cierra una batalla legal de cinco años entre el Estado español y la empresa estadounidense por el mayor tesoro jamás rescatado de las profundidades del mar.

El embajador español en Washington, Jorge Dezcallar, dijo a pie de pista de la base aérea estadounidense que cuando los dos aviones aterricen en Madrid se podrá decir aquello de «misión cumplida».

Dezcallar quiso recordar a los tripulantes de la fragata española que en 1804 murieron al ser atacados por un navío inglés cuando ya veían la costa de la Península Ibérica.

«Si ellos no pudieron concluir su misión, al menos ahora parte de su trabajo habrá culminado», dijo el embajador, que agradeció al Gobierno de EEUU por su colaboración en esta «delicada operación».

Cuestionado sobre el papel desempeñado por la empresa Odyssey, Dezcallar dijo que los cazatesoros debían haber prestado mayor atención a los restos arqueológicos subacuáticos, pues además de monedas de oro y plata también había restos humanos de los tripulantes del navío español.

«Hemos recuperado parte del legado histórico. No es un tesoro, es parte de la Historia de España», dijo el embajador, que dejó la puerta abierta a posibles acuerdos con compañías cazatesoros como Odyssey para recuperar otros restos de embarcaciones españolas.

En este mismo sentido, el abogado de España en este caso, James Goold, dijo que no hay que mostrar «gratitud ni compensar» a Odyssey, pues al retirar las monedas dañaron el sitio arqueológico donde descansaba la fragata militar española.

Goold también resaltó que creen que lo entregado por Odyssey corresponde al inventario de la empresa pero recordó a sus responsables que siguen sin entregar lo que queda en Gibraltar pese a que hay órdenes judiciales al respecto.

El tesoro de la fragata viaja a España después de que un equipo de técnicos españoles hayan inventariado durante tres días el contenido del pecio del navío español, que transportaba 595.000 monedas de reales y escudos acuñados en Perú a finales del siglo XVIII.

Los dos Hércules transportan 25 toneladas, pues a las 17 que pesan las monedas hay que sumar el peso de los contenedores y el líquido usado para conservarlas.

Bárbara Colubert, una de las seis mujeres que formaron parte de este equipo técnico, explicó que Odyssey han sido unos buenos custodios del material, aunque no han aportado ningún tipo de datos históricos sobre el tesoro.

Por su parte, su compañera Elisa de Cabo quiso destacar que España está haciendo un esfuerzo por recuperar restos arqueológicos subacuáticos y descubriendo nuevos restos en el fondo del mar.

La pasada semana un juez federal autorizó al Estado español a trasladar el tesoro, después de que desestimase el recurso presentado por la compañía estadounidense.

El equipo especializado enviado a Sarasota ha supervisado todo el trabajo de cargar los aviones y harán lo propio a la llegada de las aeronaves a Madrid.

Los técnicos españoles han trabajado bajo mucha presión y fuertes medidas de seguridad en un almacén de la empresa Numismatic Guaranty Corporation (NGC), encargada de custodiar las monedas desde que fueron trasladadas a EE.UU. por la empresa estadounidense de exploraciones marinas Odyssey. E