La sala del Casal de Cultura de Inca vacía, con los actores en el escenario y el equipo de gobierno municipal en las primeras filas. | Elena Ballestero

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Blanca Marsillach lleva tres años dirigiendo obras para teatro adaptadas para el colectivo de discapacitados psíquicos y físicos como terapia para su integración social.

La Compañía Teatral Blanca Marsillach estrenó ayer a las once de la mañana, en el Casal de Cultura de Inca, la adaptación de la obra Silencio....vivimos. La gran sorpresa fue que en ausencia de público (no había ni un solo discapacitado en la sala), el alcalde, Rafel Torres, y sus concejales acabaron subiendo al escenario para participar de los talleres programados especialmente para el colectivo de personas discapacitadas.

Sólo el alcalde, sus concejales y algunos familiares, además del presidente de la Fundación Joan XXIII, Bernat Tomàs, asistieron a la representación, por la que el Ajuntament d'Inca ha pagado 6.000 euros.

Tomàs explicó que la ausencia del colectivo no tiene nada que ver con el malestar por los recientes recortes del Govern y aseguró que la representación que se programó con motivo del día mundial de las personas con discapacidad, coincidía con unas jornadas deportivas para discapacitados en Palma a las que asistían buena parte de sus usuarios.

La regidora de Serveis Socials, Margalida Horrach, justificó la ausencia de público porque «es un colectivo complicado que es difícil mover en los días de mal tiempo y siempre surgen complicaciones».

Horrach lamentó la baja participación que también se repitió en un segundo taller a las 19.00 horas, esta vez dirigido a las mujeres y especialmente al colectivo de mujeres maltratadas. Solo asistieron cinco.

«El escenario es una buena terapia para dejar que los sentimientos salgan», dijo Marsillach, que evitó comentar la ausencia de público.