Antònia Font animó el concierto del viernes en el Parc de n'Hereveta de Porreres. | Jaume Morey

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Manel y Antònia Font en directo equivalen en boxeo a lo que era el combate de Ali contra Foreman. Eso sí, cada uno en sus respectivas disciplinas. La expectativa de un Parc de n'Hereveta de Porreres abarrotado era indicio de que algo gordo se cocía. Analogías históricas aparte, lo que se pudo ver el viernes fue una lección magistral. De los locales a los forasteros. De Antònia Font a Manel. De la veteranía a lo novel.

Quedó demostrado que el primer disco de Manel, Els millors professors europeus, es mucho más efectivo en directo que su segundo trabajo, 10 milles per veure una bona armadura. La guitarra acústica eclipsa al ukelele que tanto ayudaba en directo. En Miquel i l'Olga tornen, La bola de cristall o El gran salt invitaban a quedarse sentado en las sillas del recinto y no levantarse. Pero de pronto llegó Pla Quinquenal y «mica en mica ja et vas despertant». En la que Bernat se't trova fue el pretexto de una historia de aquellas que le cuentan los abuelos a los nietos para que se duerman. Y el repertorio no acabó de cuajar hasta que llegó Benvolgut, en forma de despedida, que fue como un jarro de agua fría. Los bises sirvieron para que tocaran Al mar y Gent normal y abandonar el escenario entre bostezos de los presentes. Un primer round con poco fuelle.

Tuvo que salir Antònia Font para reanimar una noche decaída cuyo atractivo estaba en la estrellas fugaces que se veían constantemente. Los de Pau Debon firmaron un directo anímico y dinámico. Lo que le faltó a Manel. Me sobren paraules, Coses modernes o Clint Eastwood sí que fueron un exordio adictivo. También, con un láser verde acosando a Debon, repasaron temas de LP anteriores como Taxi, Alegria y A Rússia.

Tras los bises se escuchó su faceta más ruidosa con Astronauta rimador, tema que precedió al aclamado Calgary 88. Al concluir la actuación, el líder del grupo dejó un recado al dueño del láser: «Ha estat un gran vespre excepte per aquest puta láser», aunque después quiso añadir que «és un puta plaer tocar a Mallorca».

Sí, el uso del adjetivo puto delante de todo sustantivo «són coses modernes».