Escena de una de las obras que se representaron ayer en las celdas. | Teresa Ayuga

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El morbo de ver una cárcel por dentro (por muy deteriorada que esté) y el espectáculo en sus respectivas celdas condujo a que muchos espectadores se acercaran ayer a la antigua prisión de Palma. Y todo gracias a la compañía Microteatre per doblers.

Las ruinas del centro contrastaban con una cuidada ambientación. Los tenebrosos pasillos que llevaban a las celdas estaban decorados con dibujos de presos acompañados por lemas curiosos como Él quiso estudiar en EEUU . En las celdas desocupadas habían actores ensayando cual Alberto Amman o Luis Tosar en Celda 211 . El tamaño reducido de los escenarios impidió que muchas personas vieran alguna que otra sesión.

Por ese motivo, la sensación de muchos asistentes, como Paco Colombás, empezaba a ser de preocupación. «Me atrae este evento por ser un espectáculo reducido en un escenario original pero ver tanta cola me inquieta». Aún así, los presentimientos del público eran positivos y, aprovechando la detención del presidente de la SGAE, Teddy Bautista, Frederic Bibiloni, que eligió la obra El hombre que mató a Teddy Bautista , dijo que acudía a verla porque en ella actuaba un amigo suyo «y espero pasar un buen rato».