TW
0

Atlantes y cariátides vigilan la Plaça de Cort desde 1680. Descansan en lo más alto de la fachada del Consistorio palmesano, desde donde han sido testigos oculares de la historia de esta ciudad y del ir y venir de sus gentes.

Por sus semblantes, no obstante, no todo lo visto ha sido de su agrado. Rostros amables, pero también de expresión dura y agresiva; diez vigas convertidas en personajes que flanquean a otra figura femenina, del mismo material pero dotada de unas majestuosas alas. Todas forman parte de una gran estructura, el voladizo del edificio, que ahora debe ser restaurado. La carcoma ha encontrado cobijo en la madera de conífera tallada por el escultor Gabriel Torres Cladera hace tres siglos.


En 1982 está documentada la última restauración del voladizo, una estructura de más de 32 metros de ancho con cientos de figuras ornamentales. Los espacios entre las vigas muestran unos frisos profusamente decorados y presididos por criaturas mitológicas masculinas y femeninas.


Las obras en la cubierta de Cort, que dirige el arquitecto Federic Climent, y la presencia de los andamios sobre la fachada del edificio han permitido al equipo de conservadores y restauradores Xicaranda analizar el estado de este voladizo de compleja accesibilidad. «A lo largo de los siglos se han hecho intervenciones. Ahora se han diagnosticados varias patologías, principalmente de insectos xilófagos, la carcoma, que es importante porque está activa y larvada», apunta la restauradora Isabel de Rojas, quien detalla que la estructura también está afectada por la humedad de la cubierta, excrementos de paloma y hongos. Además, los metales están oxidados.


Según el estudio, que ya se ha presentado a Cort, el diagnóstico «no es malo». Pero «hay que limpiar, sanear la madera, restituir aquella materia que se ha perdido y aplicar, finalmente, una capa protectora que la protegerá de la humedad y que, al mismo tiempo, ejerza una acción repelente». Todo garantizará el mantenimiento del bien «unos diez años»; en definitiva, evitará su pérdida y permitirá que sus personajes sigan sanos, vivos y expectantes a lo que sucede y sucederá bajo ellos.