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Que los rodajes de cine aportan un plus económico a los lugares donde suceden y que, además, éstos significan beneficios a más largo plazo es el meollo de la cuestión que se debatirá en Palma esta semana durante las primeras jornadas sobre Cine, Turisme i Territori organizadas por la Mallorca Film Commission.


Será los próximos días 24 y 25 en la sede de la Cambra de Comerc y las inscripciones, gratuitas, se pueden formalizar en www.mallorcafilmcomission.com, donde se podrá encontrar toda la información sobre el encuentro.
Según un comunicado remitido por el citado organismo, las jornadas se han puesto en marcha con el objetivo de «reflexionar y debatir sobre los beneficios y la colaboración mutua que se puede dar entre el sector audiovisual y los territorios a la hora de posicionarse en los mapas turísticos».


En el pasado, Mallorca fue cuna de rodajes que, aunque su impacto nunca fue contabilizado, seguro que atrajeron a muchos de los turistas de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Aunque algo posterior, Bearn, filme dirigido por Jaime Chavarri, dio a conocer fuera de la Isla la novela homónima de Villaronga y dejó en la retina de los cinéfilos la imagen de Angela Molina descendiendo por la monumental escalera de Raixa. Chávarri será, entre otros, uno de los participantes en las jornadas, junto con José Luis Escolar, productor de Àgora, de Amenabar; Stefan Roesch, autor del libro The experiencies of Fil Location Tourits, o Carlo Rosado, de Andalusia Film Commission, comunidad donde hace años que han puesto en práctica el binomio cine-turismo. También participarán cineastas de la Isla como Luis Casasayas, que en los noventa rodó Bert en la Serra de Tramuntana, o Rafa Cortés, que situó su Yo en localizaciones de Llucmajor.