Imagen del segundo patio del museo del que, por ejemplo, desaparecerán la rampa y los aparatos de aire acondicionado. Fotos: MIQUEL ÀNGEL CAÑELLAS | M. À. Cañellas

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La Conselleria de Cultura del Govern deberá desalojar el Museu de Mallorca cuando comiencen las obras que, «definitivamente», subsanen las muchas deficiencias del edificio. El arquitecto Pere Rabassa es el autor del proyecto, por encargo del Ministerio de Cultura, a cuyo cargo corre el montante de las mismas, presupuestadas en cuatro millones de euros. Según Pere Joan Martorell, director general de Cultura, desde el Gobierno central se ha prometido que la licitación saldrá en febrero. A partir de ahí, el Govern deberá buscar un lugar donde almacenar las piezas del fondo que aún permanecen en el edificio, «el mejor material» del mismo, dijo ayer Joana Maria Palou, la directora, y otro para el personal.

Una vez renovada la instalación eléctrica, «que era prehistórica», y la de seguridad, Rabassa elaboró un «proyecto de terminación que pretende dar coherencia al conjunto solucionando los problemas que arrastra el edificio». Entre los cambios más notables destacan que, en la planta sótano, se «modificará» la accesibilidad, -la que había hasta ahora estaba inutilizada-, mediante rampas, y «se incorporarán los restos arqueológicos al discurso museístico». La planta baja contará con tienda, cafetería, sala de actos, taquillas y los servicios sanitarios cambiarán de lugar. El primer patio se cubrirá con una estructura de cristal transparente que permitirá la circulación de los visitantes y la realización de actividades cuando haga mal tiempo; en la planta noble «se respeta todo»; en la entre planta se redistribuyen las oficinas, la biblioteca se renueva y se crea una zona para archivos de metales y fotografía. Por supuesto, habrá un nuevo laboratorio de restauración adecuado al siglo XXI y climatización, de la que carece el museo; en la tercera planta se eliminan los múltiples desniveles entre salas. Además, la cubierta, que carece de aislamiento térmico y sufre problemas estructurales, tendrá que renovarse. La intención es que ésta «sea la reforma definitiva para que el proyecto museístico se instale sin dificultades, como sucede ahora».