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El fallecimiento de su padre hace tres años, víctima del cáncer, supuso un punto de inflexión en la vida personal y profesional de Nando Esteva (Palma, 1979), una de las jóvenes promesas de la fotografía publicitaria actual. El resultado de esta «reflexión» es Rostros , su primera exposición fotográfica, con la que pretende poner de manifiesto «todas las etapas de esta enfermedad» para ayudar a comprender el «sentimiento» de los que padecen una de las lacras de la sociedad del siglo XXI. La exposición se inaugura el 2 de diciembre en La Misericòrdia de Palma.

El proyecto, que se inició hace dos años y medio, ha contado con la colaboración de «enfermos de cáncer, sus familiares y también voluntarios que se han prestado a participar», explica Esteva, y que han cedido su imagen para las instantáneas. «Sin duda, es mi trabajo más personal», en el que se podrán contemplar «unas fotografías que no son típicas», y para cuyo desarrollo «me han servido de mucha utilidad los 16 años que llevo trabajando en el mundo de la publicidad». «Con una sola foto tienes que saber y poder transmitir el mensaje que quieres lanzar», añade.

El fotógrafo ha recurrido a materiales como «el barro, una silla y cuerdas», además de otros complementos «más estéticos» como «los juegos de miradas entre los modelos o la actitud de los que los rodean, que aportan ese ápice de complicidad que requiere este proyecto».

Natural

Un total de 57 fotografías componen una exposición en la que el barro sirve de «hilo conductor de las imágenes», y no se trata de «barro artificial, sino que es natural, de las montañas». De esta manera, Esteva consigue «impactar» al espectador gracias a «las grietas que se forman cuando se seca», y también se pueden apreciar «restos de piedras y trozos de pino».

El objetivo del fotógrafo es «poder ayudar a mucha gente» en un momento de su vida en el que «me he relajado de la publicidad, ya que es una profesión que exige muchísimo».

Rostros nace con un carácter «itinerante» y ya se están cerrando lugares y fechas para que su exposición viaje a diferentes puntos de la Península, aunque Esteva pretende que se vea también en Europa. «El catálogo y toda la información de la exposición se ha traducido al inglés y al alemán».

De momento, se podrá visitar en La Misericòrdia hasta el 6 de enero del año próximo.