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Un día después de que se cumpla el aniversario de la muerte de Baltasar Porcel, el pintor Nils Burwitz le rendirá homenaje con una exposición de retratos, dibujos y piezas de vidrio que se inaugurará el próximo día 2, a las 19.00, en la Sala Capitular de la Cartoixa de Valldemossa, localidad en la que el artista y su esposa Marina se afincaron hace 35 años.
Según explicó ayer el pintor, su amistad con Porcel venía «desde hacía muchos años», durante los que Burwitz había ido «siguiéndole» y dibujándole en distintas situaciones. «Él me decía: 'ven a Sant Elm y me haces un retrato'», pero, por las circunstancia de la vida, «no pudo ser». Y fue tras la muerte del novelista que se pudo cumplir ese deseo. Uno de los retrasos de Porcel que se podrán ver en la Cartoixa le sitúa en la Feria del Libro de Francfort, «cuando él estaba dando un pregón y yo presentaba el libro Miró invisible». Aquel año, 2007, la cultura catalana fue la invitada de honor y Burwitz representa a Porcel con un fondo en el que aparecen los nombres de los autores catalanes, que fue parte de la decoración del pabellón catalano-balear.
La exposición de la Cartoixa, que contará con la presentación de Gabriel Janer Manila, incluye, además de varios retratos del autor de Andratx, «acuarelas de su isla preferida, sa Dragonera, gigantescas telas de tema submarino y unas piezas de vidrio soplado», explicaba ayer el pintor, quien apuntó que tras varios años sin exponer en Mallorca y trabajando en esculturas y vidrieras, «he vuelto a la pintura de caballete».
Como lo fue Porcel, un «viajero abierto al mundo», así ha vivido Nils Burwitz desde que llegó a Valldemossa procedente de Àfrica y que, como le ocurrió también al escritor, se interesa «por todas las artes».