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La situación se repite en la mayoría de las bibliotecas municipales de la Part Forana: estanterías vacías. Ni revistas, ni novedades bibliográficas, ni documentos audiovisuales. Lo peor, la incógnita de no saber hasta cuándo se mantendrá esta situación. Los bibliotecarios, ante esto, se manifiestan indignados y, aseguran, siguen a la espera de explicaciones. «Como profesionales no podemos mantener una postura conformista y tenemos que dar la cara por los usuarios», explica la bibliotecaria de Esporles, Olga Terrassa.
El bloqueo en Intervención del Consell de la aprobación del presupuesto para poner en marcha las nuevas adquisiciones es la causa de que se hayan suspendido la suscripción a revistas y la compra de novedades literarias que, desde los noventa, mantenía la institución insular para que los usuarios de las bibliotecas de la Part Forana pudieran acceder a este material. Un volumen de usuarios que, como reconocen los bibliotecarios, ha ido creciendo en los últimos años y ahora más con la crisis, ya que los centros se han convertido, además, en «refugio para parados que vienen a leer, consultar información por internet o a elaborar sus currículums».
Ayer visitamos la biblioteca de Esporlas, donde encontramos a un gran número de usuarios. Hasta hace unos meses, el préstamo de revistas cada semana alcanzaba una media de 28. Hoy sólo tienen seis títulos que ofrecer y algunos son los semanales de la prensa diaria. Gracias a la aportación municipal pueden seguir comprando algunas publicaciones. Terrassa explica que la peor parte se la llevan aquellos centros que no tienen presupuesto propio y no pueden adquirir ningún material.
La tendencia positiva de la mayoría de estos centros -favorecida en los últimos años por el esfuerzo de los ayuntamientos y las aportaciones del Consell- podría truncarse definitivamente después de que también «se eliminara arbitrariamente la línea de subvenciones para la mejora de instalaciones y equipamientos», comentó Guillem Caldentey, bibliotecario de Son Servera. En su centro, como en otros, la oferta de revistas y publicaciones periódicas ha caído más de un 80 por ciento. Y lo que no comprenden es que «tengan el dinero y podamos acceder a él» por temas burocráticos, apuntó Terrassa, por su parte.
Los bibliotecarios lamentan que, sin embargo, otras convocatorias se hayan incrementado, mientras «nosotros hemos padecido una reducción del 100%». Pero afirman: «Tenemos fe de que se corrija la situación o, por lo menos, queremos asegurarnos de que no se repita el próximo año».
De momento, hasta 70 técnicos bibliotecarios se han unido para presentar sus quejas al Consell. Lejos de parecer una pataleta, con esta acción estos profesionales defienden que las bibliotecas no pueden ser simples almacenes de libros viejos y que su papel es el de garantizar el acceso a la cultura.