Las autoridades y los vecinos del barrio posaron ante la torre. | T. Ayuga

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La rehabilitación de uno de los pocos restos que quedan de la muralla musulmana en Palma, la torre del Puig de Sant Pere, fue presentada ayer al cumplirse un año desde que en 2006 se iniciase el proyecto de mejora debido a su mal estado. Al acto acudieron la alcaldesa de Palma, Aina Calvò, y el conseller de Obres Públiques i Habitatge, Josep Mª Carbonero.
Tras un año de trabajo, Calvó declaró ser partidaria de una «defensa de la rehabilitación como herramienta de desarrollo», no sólo del barrio, sino también «de la ciudad», creando así «más espacios que puedan ser disfrutados por todos los ciudadanos». Por su parte, Carbonero confesó que se trabaja por una «realidad», y destacó la «gran importancia histórica» de la torre musulmana, que data del siglo XI. Ayer se cumplieron también 25 años del Patronat de l´Habitatge de Cort. El técnico Pedro Carrero contó que se trabaja en «reparar los desgastes propios del uso, mejoras técnicas y una restauración» del lugar.
En total se han invertido cerca de 50.000 euros en este proyecto, «un poco más de lo previsto», aclaró Carrero, un 75 por ciento de los cuales han sido aportados por la Conselleria d'Habitatge i Obres Públiques, y un 25 por ciento por parte del Ajuntament de Palma.