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AGENCIAS|MADRID

Antonio Esteve Ródenas, conocido en el mundo de la danza como Antonio Gades, falleció ayer en Madrid de una larga enfermedad. Sus restos serán incinerados en el tanatorio de la M-30 de en la más estricta intimidad. Los Reyes enviaron un telegrama de pésame a su familia. Nacido en 1936 en Elda (Alicante), e hijo de un republicano, llegó con su familia a Madrid de niño. Tuvo que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar. Descubierto en los años cincuenta para la danza por la bailaora Pilar López, a quien debe el sobrenombre de Antonio Gades, de ella aprendió que «primero está lo ético y después lo estético». De 1961 es «Ensueño», su primer éxito. En los sesenta debuta en la Scala de Milán e inicia su faceta de actor con el musical «Los tarantos», de Rovira Beleta, que llegaría a su culmen a las órdenes de Carlos Saura con la trilogía «Bodas de sangre» (1981); «Carmen» (1983) y «El amor brujo» (1986).

Se casa en 1964 con la tonadillera y actriz Marujita Díaz y la unión dura 20 meses, pero Gades sigue su ascenso y recibe la Medalla de Oro al Mérito Turístico después de actuar en el pabellón español de la Exposición Universal de Nueva York. Baila con Carla Fracci y Rudolf Nureyev, se suceden los reconocimientos y en 1969 crea compañía, una cooperativa que presenta en París con la que mereció en 1970 el Premio Nacional de Teatro.

Después de su unión con la bailarina de TVE Sandra Lebrouch, había iniciado su relación con Pilar San Clemente, miembro de su compañía que conocía desde 1957 y con quien tuvo dos hijos, Elsa e Ignacio. Se separaron en 1971 y dos años después se unió en Cuba a Pepa Flores «Marisol», con quien tuvo tres hijas, apadrinado por Fidel Castro y Alicia Alonso. De 1998 a 1993 estuvo casado con Daniela Frey. Desde hace unos meses su esposa era Eugenia Eiriz, quien le acompañó durante los momentos duros de su enfermedad. Con su compañía paseó «El amor brujo» por todo el mundo y «Bodas de Sangre», de 1974, le consagró internacionalmente. Un año después se retira. En 1978 se hace cargo del Ballet Nacional de España. En los noventa reconstruye la compañía y presenta «Fuenteovejuna», su último montaje.