Concentración en memoria de la joven. | JUSTICIA PARA NIEVES

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El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número uno de La Carolina (Jaén) ha tomado este jueves declaración en calidad de investigado a un joven por un presunto delito de usurpación de estado civil de la joven que se suicidó en Navas de San Juan en diciembre de 2021 después de que hubiera denunciado en cuatro ocasiones sufrir ciberacoso.

La declaración se enmarca en la investigación por el fallecimiento de la citada joven, «que pudo haber sido víctima de acoso por medios telemáticos», según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). En ella han estado presentes los letrados de la acusación y de la defensa y «el investigado ha contestado a todas las cuestiones que se le han planteado».

El joven formaba parte del entorno de Nieves, la joven que se quitó la vida a finales del año pasado, según han indicado fuentes cercanas al caso. Su vivienda fue objeto de registro hace unos meses por parte de agentes de la Guardia Civil, que intervinieron diversos dispositivos tecnológicos. Como resultado, quedó como investigado y ha sido este jueves cuando ha prestado declaración en el juzgado.

La joven, de 20 años, se suicidó el 28 de diciembre de 2021, después de que en los seis meses anteriores hubiera denunciado hasta en cuatro ocasiones haber sido víctima de ciberacoso tras ver suplantada su identidad en la redes sociales. Tras su muerte, la familia interpuso una nueva denuncia para pedir que se esclarezca lo ocurrido.

En este tiempo, además, ha impulsado diversas iniciativas para «pedir justicia» y poner el foco en los efectos devastadores que puede tener el 'bullying' y el acoso telemático. La última tuvo lugar en Navas de San Juan el pasado 23 de septiembre, cuando Nieves hubiera cumplido 21 años.

Calvario

En la primera manifestación tras su muerte, desarrollada en su pueblo el 7 de enero de este año, fue su madre la que, a través de una carta leída por un primo de la joven, detalló el «calvario» que estaba pasando su hija desde el mes de julio, con un «continuo acoso que llegaba de distintos medios».

Aludió a anuncios en páginas de citas y de otra índole en los que se incluía su número de teléfono; «carteles ofensivos sobre su persona repartidos por todo el pueblo», ofertas de trabajo y correos electrónicos en los que se hacían pasar ella.

Al cambiar su número telefónico, «había que atacarla de otra manera» y apareció una «cuenta falsa en Instagram en la que se suplantaba su identidad» desde la que se realizaban propuestas, «se insultaba» y «amenazaba» a otras personas. «Cansada» de todo esto, la propia joven preguntó a través de la cuenta «qué quería de ella y la persona o personas que se esconden tras este perfil falso contestó: sí, sí con un emoticono de una calavera».

Una situación por la que «sufría» y tuvo que recibir en varias ocasiones «tratamiento por la ansiedad». «Nos estaban machacando literalmente la vida y aquí tenéis el resultado, de nada sirvió nuestro apoyo», afirmaba la madre en su escrito, para lamentar que «en ese círculo fuera de casa no encontró ese apoyo y comprensión».

«A mi hija no nos la va a devolver nadie, pero debe de haber y hacerse justicia. Nadie debería pasar por todo este calvario, por tantísimo dolor», continuaba el manifiesto, en el que se pedía a los padres «inculcar el respeto, el amor y el buen uso de las redes sociales porque en manos de personas equivocadas son un arma que destroza vidas».