La Rambla de Barcelona, en agosto de 2022. | DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

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La presidenta de la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (Uavat) y psicóloga forense, Sara Bosch, ha explicado que, cinco años después de los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils (Tarragona), las víctimas padecen «un sufrimiento silencioso continuado», convirtiéndose en personas más grises, vulnerables, inseguras y acostumbradas a evitar situaciones.

En una entrevista de Europa Press, Bosch ha asegurado que las víctimas «evitan viajar, ir a zonas turísticas, a centros comerciales o incluso sentarse a una terraza para minimizar situaciones donde puede haber riesgo».

«En momentos como estos, cuando hay aniversarios del atentado, las sensaciones se reviven y se vuelve a recordar, momento en el que los afectados tienen angustia e insomnio. Estos cinco años, si les preguntas a los afectados cuanto tiempo ha pasado, te dirán que fue ayer. El tiempo para ellos se congeló el 17 de agosto de 2017», ha recalcado.

En un primer momento, las víctimas o familiares de víctimas tienen afectaciones psicológicas y trastornos por estrés postraumático, por lo que necesitan ayuda de profesionales para poner en marcha «un mecanismo de supervivencia y seguir con su vida».

Bosch ha recomendado a las personas con vivencias de este tipo que busquen a un profesional experto en trauma y que se dejen asesorar, porque es la única manera de prevenir: «Sobre todo que sigan enfocándose en las cosas bonitas de la vida, que hay muchas, que no las dejen de ver. Esto solamente es la cruz de la moneda, pero hay una cara también, y que se apoyen en la gente que les quiere, que sigan activos y que se dejen ayudar».

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Sentencia e indemnizaciones

La sentencia penal reconoce a 350 personas como víctimas, y que el 30% están representadas por una acusación particular --20% por la asociación 11-M y el 10% por otros abogados--, mientras que el 70% restante solamente están representadas por la Fiscalía: «No sabemos si saben que están en la sentencia penal, quizás nadie les ha informado».

Bosch ha sostenido que hay dos vías para conseguir indemnizaciones: la vía administrativa, que la única competencia administrativa para indemnizar a las víctimas es el Ministerio de Interior, y la vía penal.

Para conseguir una indemnización administrativa se tienen que hacer trámites a partir de la unidad médica de la Dirección General de Apoyo a Víctimas de Terrorismo del Ministerio, que les hacen revisión para ver las lesiones y ver si derivan directamente del atentado: «Muchas veces les dicen que ellos no están en los listados aportados por la Generalitat, que no estaban en la trayectoria de la furgoneta, o que no han aportado un informe hecho el mismo día del atentado».

Por otro lado, por la vía penal se consiguen las indemnizaciones con una sentencia firme, aunque las víctimas tendrán que volver a hacer el trámite y la unidad médica volverá a valorar las lesiones y propondrá una cuantía económica: «En la victimización primaria del atentado, se añade la victimización secundaria y las piedras en el camino, la sensación de que las víctimas no importan y que solo se hace politiqueo», ha criticado Bosch.

Ha manifestado que en la sentencia hay nombres y lesiones, pero ha lamentado: «No son nombres en una sentencia, son vidas. El atentado viene, nos destroza a todos, nos paraliza, pero después no tenemos miedo, volvemos a andar por las Ramblas, la vida sigue. Yo entiendo que no podemos ir con miedo, pero tenemos que revisar los protocolos y hacer autocrítica para mejorar las cosas».