Mediante técnicas de radiofrecuencia guiada por TAC es posible aplicar calor sobre la lesión dañando el tejido tumoral y logrando así, mitigar progresivamente el dolor que provoca la lesión.

El osteoma osteoide es una lesión ósea benigna que aparece en la adolescencia, aproximadamente entre los 10 y los 20 años y representa aproximadamente el 10% de todos los tumores óseos benignos. Es un tumor poco frecuente y de pequeño tamaño (menos de 1-1,5 cm) que suele localizarse en la zona externa (cortical) de los huesos largos aunque puede aparecer en cualquier hueso del cuerpo.

Característicamente provoca en el paciente un dolor nocturno en la zona donde se localiza la lesión, que aparece en reposo (no relacionado con la actividad física) y que suele mejorar con la toma de antiinflamatorios no esteroideos. También puede ocasionar, aunque con menos frecuencia trastornos del crecimiento, deformidades óseas o desviación de la columna (escoliosis) en caso de localizarse en esta región.

El diagnóstico se realiza mediante técnicas de imagen (radiografía, TAC y resonancia), basándose en una sospecha clínica por la sintomatología del paciente. A veces la lesión se inactiva espontáneamente y deja de doler con el tiempo y el tratamiento médico, pero pueden pasar hasta 3 años en caso de que esto ocurra.

Tratamiento curativo mediante ablación por radiofrecuencia

El tratamiento definitivo y curativo de esta lesión es la ablación de la misma mediante radiofrecuencia guiada por TAC. Es una técnica mínimamente invasiva en la que con una pequeña incisión en la piel se introduce una aguja especial con control por imagen hasta introducirla en el osteoma.

Esta aguja va conectada a un sistema cerrado de radiofrecuencia y una vez que se activa el sistema, la aguja se va calentando hasta que llega a una temperatura alta y realiza una necrosis controlada de la lesión durante 5 minutos produciendo un daño localizado sobre el tejido tumoral. Así se consigue dejar inactiva la lesión y que desaparezcan progresivamente los síntomas empezando por el dolor nocturno.

Proceso de recuperación

Una vez realizada la intervención, el paciente se puede ir a su domicilio habitualmente el mismo día que se realiza el procedimiento y tras un periodo de 1 o 2 semanas sin apoyar la zona donde se ha realizado el tratamiento, el paciente puede volver a su actividad habitual recuperando si lo desea la actividad deportiva en 1 o 2 meses, siempre atendiendo de forma personalizada la evolución de cada caso en particular.

En la Clínica Rotger el experto radiólogo musculoesquelético Javier Gómez Moriñigo, aplica esta técnica que por sus características: mínimamente invasiva, destacada capacidad curativa y rápido proceso de recuperación tiene una clara indicación para el tratamiento del Osteoma Osteoide.