Cuentos para niños que se duermen enseguida.

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Niñas y niños hoy os traigo un gran libro de cuentos. Un libro con muchos pequeños cuentos: Cuentos para niños que se duermen enseguida.

Los cuentos para antes de dormir tienen que ser cortos, y no como aquel cuento tan largo que cuando lo acababas de contar ya era la hora de que te fueras al colegio. O aquel cuento largo en el que te quedabas dormido por la mitad, y luego tenías que soñar el final. Aunque el cuento más largo que yo conozco es tan largo que cuando lo acabas de contar ya eres mayor. Así que lo mejor para contarte cuando te acuestas es un cuento breve.

Por esta misma razón, le han puesto un título muy corto porque al principio habían pensado que se titulara: Cuentos para niños que se duermen enseguida después de que su padre, o su madre, o su abuela, o su tía lejana, se los lean cualquier noche de las muchas que tiene el año y con poco esfuerzo, porque la verdad es que son unos cuentos realmente cortos y no demasiado largos. Al final, decidieron ponerle el título que podéis ver en la portada. ¡Menos mal, ¿no?

Yo hoy os voy a contar uno de ellos pero este libro está llenito de cuentos cortitos.

El barco del pirata Muchabarba se hundió en medio del océano. Estuvo tres horas en el agua, vió tierra a lo lejos, entonces nadó, nadó, nadó y nadó, hasta que llegó a un islote. Era muy pequeño, solo cabía una persona. Allí no había nada de nada.

Pasaban los días y el pirata Muchabarba tenía mucha hambre y mucha sed, puesto que en aquel islote no había nada de nada.

Pasaron aún más días y el pirata tenía aún más hambre y más sed. Se sentó, triste, y entonces fue cuando vio la ramita que había brotado en su pata de palo. Recordó que el carpintero se la había hecho con madera de manzano verde. Por esto brotó la ramita en la pata de palo.

Con el tiempo, brotó otra ramita. Y luego otra. Y otra. Y llegó un día en que la pata de palo se llenó de manzanas. El pirata Muchabarba se hinchó a comer manzanas. Eran muy jugosas, así que también sació su sed.

Cuando su pata de palo se convirtió en un manzano grande, lo cortó y construyó con él un barco.

Y así fue como al final pudo huir de aquel islote diminuto en medio del océano en el que no había nada de nada.

¿Quereis saber qué deseo pidió un hombre que se acercó al Pozo de los deseos? ¿Qué les ocurrió al príncipe y la princesa de cabellos dorados? ¿Por qué pide socorro la señora de bata azul y rulos en el pelo? ¿Funcionará el reloj que Emma se ha pintado en la muñeca derecha con bolígrafo azul?

Todas las respuestas están escondidas dentro de los cuentos de este libro de cuentos realmente cortos.

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