Ruta a Manacor. | Emilio Queirolo

Si hay un punto en el que la mayoría de agentes sociales y políticos coinciden en lo que se refiere al desdoblamiento de la carretera Ma-15 es en el importante descenso de siniestralidad que se ha registrado desde que finalizó el desdoblamiento de la vía. Hasta su entrada en servicio, en 2007, la situación de la carretera era muy preocupante a este respecto. Las dos principales poblaciones de la Isla, Palma y Manacor, estaban unidas por una vía lenta, anticuada y sobre todo muy peligrosa. Los accidentes, especialmente concentrados en algunos tramos como la Costa de Xorrigo, eran casi diarios y en mucho casos, mortales.

Un firme en buenas condiciones, curvas más suaves, incorporaciones o rotondas a distinto nivel son algunos de los elementos que han favorecido el descenso de la siniestralidad.
Un firme en buenas condiciones, curvas más suaves, incorporaciones o rotondas a distinto nivel son algunos de los elementos que han favorecido el descenso de la siniestralidad.

Los giros a la izquierda hacia fincas, casas o negocios y los adelantamientos en una vía estrecha y con mucha circulación de vehículos pesados, que solo disponían en escasos tramos de carriles especiales, eran factores suficientes para hacer de su recorrido un continuado punto negro. Poner remedio a la situación y lograr reducir las cifras de accidentes y víctimas mortales comenzó a ser una prioridad.

Siguen ocurriendo accidentes, como en cualquier otra carretera o autopista, pero su gravedad disminuyó significativamente con el desdoblamiento (ver gráfico adjunto), que separó físicamente los dos sentidos de circulación, reduciendo la posibilidad de que se produjeran los peligrosos choques frontales. También resultó muy favorable la nueva permeabilidad de la vía, que se logró mediante la construcción de vías de servicio continuas y paralelas al tronco principal y que facilitan que cualquier tipo de vehículo de uso agropecuario, que antes compartían el asfalto con los demás, no interfiera con el tráfico de la calzada principal.

Otro de los aspectos que se tuvo muy en cuenta fue el diseño de los cambios de sentido que sirven además como accesos a la carretera. Se utilizaron enlaces de tipo ‘diamante’ con pasos inferiores o rotondas, carriles de aceleración y deceleración, así como variantes externas en los puntos en que la carretera atravesaba el interior de determinadas poblaciones. Todo ello contribuyó a conseguir una reducción de la siniestralidad que tiene toda la objetividad de las cifras claras y concretas recogidas antes y después de la realización de las obras.

Las labores de mantenimiento y las reinversiones realizadas por la empresa concesionaria del mantenimiento, PAMASA, han servido para mantener unos elevados niveles de calidad de la vía que refuerzan no solo su comodidad, sino también de forma muy significativa, su seguridad. La conservación del firme en perfectas condiciones, la inspección continua del mismo junto a la señalización tanto vertical como horizontal, así como la reciente mejora de la iluminación de los enlaces, son solo algunas de estas tareas fundamentales en la mejora de la seguridad. Con ellas se ha consolidado la disminución de las cifras de accidentalidad y sus graves repercusiones en el aspecto más importante, el humano.

Es fundamental resaltar de estos datos varias de las conclusiones que se pueden extraer al analizarlos. Tomando en consideración solamente las cifras de los 5 años anteriores a la puesta en servicio de la actual Ma-15, salta a la vista en primer lugar que entre 2007 a 2021, un periodo de quince años, se han producido prácticamente los mismos accidentes que en los 5 años anteriores a su reforma (2002 a 2007). La reducción de la siniestralidad es de un 66 %, a pesar de que el volumen de tráfico ha mantenido un aumento sostenido en los años transcurridos.

En cuanto al número de víctimas mortales, la comparación es aún más expresiva, ya que de los 33 accidentes con víctimas mortales que se produjeron entre 2002 y 2007 se ha pasado a un total de 11 en los 15 años de vida de la Ma-15 tal y como la conocemos hoy en día. Lo que supone pasar de una media de 6,6 accidentes mortales al año a 0,73 tras la construcción del desdoblamiento, una disminución del 89 %. Nada puede poner más de manifiesto la rentabilidad y eficacia de la inversión en la infraestructura viaria, que su ahorro en términos de las secuelas físicas y mentales que pueden dejar los accidentes o directamente de vidas perdidas, además de los costes ambientales y sociales que reportan los accidentes. Es un beneficio que resulta incalculable para el conjunto de la sociedad mallorquina.

Al tiempo que la siniestralidad se ha reducido drásticamente, la causa de los accidentes también ha cambiado con la variación de su tipología. Las distracciones son una de las principales causas y en ellas el uso inadecuado del móvil, especialmente en los últimos años, tiene una importancia muy grande. Las distracciones se han convertido en la causa principal de los percances, y en estas distracciones el móvil se lleva la palma. La DGT en Balears ha iniciado una campaña de concienciación al respecto y su uso se persigue con firmeza.

Si la anterior carretera tenía sus especiales zonas de concentración de percances, la actual también tiene sus lugares con mayor siniestralidad. Las rotondas suelen ser el escenario más habitual, tanto en su forma más común, alcance de dos vehículos en el mismo sentido de marcha, como en los de mayor gravedad, en los que por exceso de velocidad los conductores llegan a atravesar las rotondas, a pesar de todas las advertencias que avisan de la proximidad de estos elementos, como los nuevos carteles de preaviso de rotonda fluorescentes, las balizas luminosas o la mejorada iluminación global de los 21 enlaces con los que cuenta el trazado. Pero no todo queda ahí.

Constantemente se analizan riesgos y se toman iniciativas punteras en distintos aspectos de la seguridad, incluso en aquellos que podrían parecer del todo imprevisibles.

Como próximas medidas en esta materia, cabe destacar la creación de un sistema de detección temprana de los denominados kamikazes, en la que la concesionaria PAMASA está trabajando actualmente y que se espera pueda ser implantada en 2023. Los Conductores en Conducción Contraria (CCC) como los denomina técnicamente la Dirección General de Tráfico son un gran peligro para la circulación. Una vez se implemente el sistema se podrá alertar tanto al resto de usuarios como al propio kamikaze de que está circulando en sentido contrario.


La carretera garantiza la seguridad no solo para sus usuarios, sino también para sus trabajadores

La Concesionaria de la explotación y mantenimiento de la carretera, PAMASA, va más allá en el empeño por la seguridad. No solo se llevan a cabo trabajos de mantenimiento, control y vigilancia del bienestar de sus usuarios, sino también de sus propios operarios de conservación. Para los trabajadores que realizan las distintas tareas que precisa la vía, como conservación del firme, jardinería, limpieza, etc., el principal riesgo es el de ser atropellados en el desempeño de esas funciones. En la continúa apuesta por la seguridad, se toman medidas tanto internas, que afectan a los procedimientos y medios con que se organiza el trabajo, como externas, orientadas a la mejora de la vía y la señalización.

Destaca entre estas medidas de señalización la reciente adquisición de vehículos con dispositivos luminosos que señalan a distancia la presencia de operarios. La formación especializada de los trabajadores en materia de seguridad vial y la vigilancia del trazado a través de las más de 30 cámaras que cubren todo su recorrido y que permiten garantizar la seguridad de la vía en tiempo real para los usuarios y para los trabajadores, también es un factor de gran importancia en este trabajo de seguridad.