El tenista español Carlos Alcaraz levanta el trofeo que le acredita vencedor del Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó. | Alejandro Garcia

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El español Carlos Alcaraz derrotó en la final del Trofeo Conde de Godó a su compatriota Pablo Carreño (6-3 y 6-2), en una hora y cinco minutos, y se apropió del trono de Rafa Nadal en el abierto de la capital catalana. Alcaraz, que este lunes se convertirá en el noveno jugador del ránking mundial, logró de este modo su primer título en Barcelona y el cuarto de su carrera, tras el de Umag el año pasado y los de Río de Janeiro y Miami en este 2022. Carreño, semifinalista en 2018 y 2021, también aspiraba este domingo a su primer Godó. Y lo hacía, además, después de haber estado en la semifinal por la mañana contra Schwartzman dos horas menos en pista de las que estuvo Alcaraz con De Miñaur, frente al que tuvo que salvar dos bolas de partido. Y, por lo tanto, haber tenido dos horas más de descanso que su rival. Sin embargo, el murciano no le dio ninguna opción de alargar el partido y llevarlo a un nivel elevado de exigencia física que le podía haber penalizado.

Al contrario, tras el 2-2 inicial en el que ambos tenistas ganaron sus respectivos servicios en blanco, Alcaraz desataba las hostilidades dispuesto a finiquitar el duelo por la vía rápida. Primero rompía el saque de Carreño y a continuación ganaba el suyo para colocarse 4-2. El gijonés sufría cuando no le entraban los primeros y estrellaba varias derechas a la red mientras su adversario encadenaba algún error no forzado con golpes ganadores de derecha y alguna dejada magistral que ponían en jaque a su rival. Carreño salvaba cuatro bolas de 'break' para aferrarse al primer set con el 4-3, pero Alcaraz ganaba de nuevo su saque y rompía el de su adversario en el juego siguiente para adjudicarse la primera manga por 6-3 en apenas 35 minutos.

Aunque ambos no se habían enfrentado nunca en el circuito, se conoce bien, pues tienen el mismo representante (Albert Molina) y también han compartido muchos entrenamientos, en Villena, durante la pandemia. Y nadie mejor que Carreño sabe que, cuando Alcaraz se desata en la pista, se convierte en la tormenta perfecta, en un vendaval casi imposible de parar, como sucedió en el segundo parcial, que fue un visto y no visto. Como en la primera manga, el murciano ganaba en blanco los dos primeros juegos con su saque y, tras el 3-2, encadenaba dos 'breaks' para cerrar el partido con un 6-2 que dejaba sin título al número 19 de la clasificación ATP.

La duodécima final española en la historia del Godó encumbraba así al que probablemente se convierta en el sucesor de Nadal, no solo en la capital catalana, donde el balear suma ya una docena de títulos, sino en el circuito profesional. De momento, Alcaraz, se adueñó este domingo, con solo 18 años, del trono que el rey de la tierra dejó vacante en este Godó con su lesión. Y lo hizo en la pista del RCT Barcelona que lleva su nombre. Toda una premonición.