Pol Lorente, preparador físico del Mallorca, junto a Javier Aguirre en la ciudad deportiva de Son Bibiloni. | @RCD_Mallorca

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Su primera aventura juntos fue en Egipto y, desde entonces, no se han separado. Pol Lorente es asistente y preparador físico que acompaña a Javier Aguirre allá donde va. Pero su función va más allá de ser el responsable de la preparación física de la plantilla. Lorente es licenciado en Ciencias de la Actividad Física pero tiene también el título de entrenador y por ello, se considera un asistente más del técnico mexicano. «Tengo la fortuna de coincidir con Javier en la aventura de Egipto. Él buscaba preparador físico y le dan mi nombre por varias vías, nos conocimos, hablamos de todo menos de fútbol y vimos que podíamos encajar».

Lorente asegura que han topado con un vestuario fuerte y unido, clave para afrontar con garantías el tramo decisivo de la temporada. «Nos hemos encontrado un grupo sano, comprometido y dispuesto. Eso es lo más relevante. Yo procuro tener una aproximación muy personal y directa con el jugador, para intentar conocer a la persona con la que vas a trabajar. A partir de ahí, desde esa aproximación personal, se puede exigir un poco más al profesional».

Javier Aguirre y su cuerpo técnico han llegado al club para conseguir la permanencia, un objetivo que está un poco más cerca tras la victoria en casa ante el Atlético de Madrid. Lorente reconoce que el margen de tiempo es corto y, por ello, se han centrado en potenciar los méritos del equipo e intentar corregir los errores. «Cuando el tren está en marcha es muy difícil cambiar el trayecto. Estamos intentando potenciar las cosas que se estaban haciendo bien, y en otros casos estamos poniendo el sello en aquello que consideramos imprescindible para nosotros, o cambiando aquellas que se podrían hacer mejor. Todo eso es un proceso lento pero nos apremia el resultado, y lo necesitamos inmediatamente».

El preparador catalán apela al factor emocional del cuerpo técnico, que cuenta con un integrante mallorquín y que conoce la casa, como es el segundo entrenador, Toni Amor. «Teniendo a Toni como compañero, siempre seguíamos al RCD Mallorca allí donde estábamos, tanto en Leganés como en México, y siempre nos hablaban de esas pequeñas cosas del Mallorca. Y, efectivamente, uno llega aquí y las ve. La ciudad deportiva, el estadio, las anécdotas que te cuentan los aficionados. Ese componente emocional existe y uno se siente como en casa».

Pol Lorente no esconde que su objetivo es poder estar en la isla mucho tiempo. «Mi deseo es estar aquí todo el tiempo posible y que el RCD Mallorca siga en Primera División».