Russo pugna con un jugador del Levante durante el partido del sábado. | Miquel Àngel Borràs

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Arrancó el curso como el central suplente y ahora mismo quizás sea el futbolista con la mejor estadística de Primera División. Franco Matías Russo, que el próximo día 25 cumplirá 27 años, presenta una tarjeta sin mácula en su corta trayectoria en la máxima categoría. El central ítalo-argentino ha ganado los tres partidos que ha jugado en Primera y el Mallorca no ha encajado ningún gol en esos encuentros con el ‘5’ en el once titular: 0-1 en Mendizorroza ante el Alavés; 1-0 ante el Espanyol y el mismo resultado el pasado sábado ante el Levante.

Suplente de Martin Valjent y Antonio Raíllo en el choque de la primera jornada ante el Betis, la lesión del cordobés, que todavía arrastra, le abrió las puertas de la titularidad y de su estreno en Primera en la segunda cita del curso en Mendizorroza. Russo cumplió a la perfección y el equipo se anotó la victoria (0-1). Repitió en la siguiente semana en casa ante el Espanyol, pero un golpe le obligó a ser sustituido al descanso por Sedlar. Después de cuatro jornadas ausente por una lesión, que se saldaron con un punto sobre doce posibles y la peor racha de la era Luis García Plaza, el central regresó al once el pasado sábado y lo hizo con una nueva victoria para confirmar su buena estrella cada vez que sale en el equipo titular.

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La carrera deportiva de Franco Russo es una historia de superación y esfuerzo. El central, que se formó en el CA All Boys argentino, llegó a España con apenas veinte años para iniciar su aventura en el CDJ Tamarite, un conjunto de La Litera de apenas 3.500 habitantes de la provincia de Huesca que jugaba en el Grupo XVII de la Tercera División.

Su buen papel en La Colomina, un campo con capacidad para apenas 800 espectadores, llamó la atención del Espanyol, que le reclutó para incorporarle a su filial. Firmó un contrato de dos temporadas, pero a los pocos meses de llegar sufrió una rotura del ligamento colateral externo de la rodilla derecha en un entrenamiento. Al curso siguiente militó cedido en el FC Vilafranca del grupo catalán de Tercera División, con quien llegó a jugar el playoff de ascenso. El Mallorca lo reclutó tras su paso por el Ontinyent, con el que se enfrentó al cuadro bermellón en Segunda División B. Desde entonces, Russo ha ido cumpliendo con su rol. No dispuso de minutos en su primera campaña y en la Ponferradina se erigió en uno de los mejores centrales de Segunda. Retornó el curso pasado y esta campaña se ha estrenado en Primera... y de momento sin mácula.