Luis García da indicaciones a sus futbolistas durante el partido disputado ante Osasuna. | M.A.BORRÀS

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Luis García venía avisando de que el transitar por Primera no sería un camino de rosas pese al buen arranque de curso con siete puntos en las tres primeras jornadas. Tras el parón por las selecciones a la conclusión de la tercera jornada, al Mallorca le ha costado engancharse de nuevo a la competición y en los cuatro partidos que siguieron ante Athletic Club, Villarreal, Real Madrid y Osasuna solo ha sumado un punto.

Resulta evidente que el grupo se ha visto muy mermado por la plaga de bajas que ha asolado el vestuario y los datos son claros.

Ante Betis, Alavés y Espanyol la defensa era más reconocible. Debutó en el primer encuentro con Maffeo, Valjent, Raíllo y Oliván; en la segunda jornada se cayó el cordobés y entró Russo y también en la tercera  fecha se pudo mantener la fisonomía de la retaguardia. Fue después del parón, con motivo del encuentro ante el Athletic, cuando las cosas empezaron a romperse en defensa.

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Sedlar jugó en San Mamés con un resultado fatal, tanto por su actuación como por caer lesionado. Incluso Valjent no pudo terminar el choque y entró Sastre en los últimos minutos. A partir de ahí tocó mover demasiadas piezas y nunca la zaga ha vuelto a mostrar una imagen de firmeza. Maffeo cayó contra el Villarreal y Oliván se ha visto obligado reconvertirse de central.

Mantener el colchón

La crisis de resultados debe ir ligada forzosamente a la dificultad para armar la defensa titular. Ya lo dijo Luis García. «Es increíble lo que nos pasa, se lesiona el central titular, el suplente y el suplente del suplente». Parece un trabalenguas, pero es una realidad indiscutible.

A partir de ahí el otro análisis, el futbolístico, es difícil de argumentar por sí solo. En Bilbao el equipo exhibió muchas carencias y, desde ese momento hasta ahora, al Mallorca le ha costado más de lo habitual ser reconocible en su juego. Más allá de la lucha y la capacidad de sacrificio que ofrece el grupo, al Mallorca se le han hecho muy cuesta arriba los cuatro últimos partidos. Pocas opciones en San Mamés, ninguna en el Bernabéu, dio la cara ante un Villarreal correoso y las vías de agua volvieron a aparecer contra el Atlético Osasuna. Por el momento las bajas en defensa son el paraguas al que agarrarse para intentar explicar los motivos del bajón y todo parece estar ahora supeditado a la recuperación de los futbolistas.

Al Mallorca le está costando dar un paso al frente y contra el Levante el próximo sábado la victoria es innegociable, con o sin bajas. El buen arranque ha permitido al Mallorca sumar ocho puntos. Eso, unido a que Granada, Alavés y Getafe son los peores equipos con diferencia del campeonato, hacen que el grupo de Luis García siga disfrutando de un colchón de puntos que da cierta calma. Precisamente por eso, porque los tres últimos da la sensación de que no van a reaccionar de inmediato, es fundamental sumar de tres y abrir todavía más espacio. Las victorias ahora son claves para atar la futura permanencia.