Imagen de la plantilla del Real Mallorca en un momento de la sesión de trabajo de ayer. El buen ambiente y el compañerismo en el vestuario es más que evidente y el equipo quiere dar hoy una nueva alegría a la afición con un triunfo frente a Osasuna. Son Moix presentará hoy una buena entrada a las dos de la tarde. | RCDM

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El Mallorca-Osasuna de esta tarde (14:00 horas en España), nueve de la noche en Japón y Corea debe significar para el equipo de García Plaza el regreso a la vieja normalidad. Esa en la que rotas lo necesario y solo lo imprescindible por los condicionantes de las lesiones y en el que sacas el mejor equipo posible para ganar.

Atrás queda el partido en el Bernabéu y hoy contra el conjunto navarro es tiempo para abrazar de nuevo la fisonomía normal del equipo, dentro de las limitaciones marcadas por al plaga de lesiones que asola el vestuario. La lista de ausencias es elevada: Raíllo, Sedlar, Take y Maffeo no estarán hoy en la convocatoria mientras que Russo estará para una urgencia. Galarreta y Angel volverán, pero no son defensas y el gran lastre del equipo en estos momentos está atrás.

En condiciones normales, Luis García formará una zaga con Sastre, Valjent, Oliván y Jaume Costa y a partir de ahí edificará el equipo que mejor rendimiento está ofreciendo en el campeonato doméstico. Baba y Salva destilan solvencia en la sala de máquinas; Amath por izquierda, Dani por detrás del punta y Kang in-Lee por el otro costado. Fer Niño teóricamente volverá a situarse delante. A día de hoy esto podría ser una idea razonable de once titular, sin olvidar las opciones de hombres como Antonio Sánchez, Lago y Mboula, pero por prestaciones son los primeros los que inicialmente salen con más ventaja. El partido del Bernabéu forma parte ya del pasado, hay que olvidarlo porque el Mallorca casi no compareció, circunstancia que hoy seguro que no ocurrirá.

Este Mallorca en Palma es por encima de todo fiable, sufre como es lógico porque en esta Primera División sufre todo el mundo, pero su tratado de intenciones mayoritariamente es de equipo ganador. Salvo alguna pájara que suele durar un cuarto de hora, el equipo quiere el balón, toma la responsabilidad, no se arruga y lleva el peso del partido. Luego las cosas saldrán o no, por ejemplo en el último encuentro ante el Villarreal no dio para ganar, aunque también es cierto que el conjunto amarillo es de los grupos potentes y el punto al final de dio por bueno.

La permanencia

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Pero la permanencia se fundamenta en gran parte por las victorias en casa y punto a punto no dará, por lo tanto hay que ganar y hoy frente al once navarro no queda otra que sumar de tres.

Es cierto que el Mallorca está en buena posición, pero es el último de los equipos con ocho puntos y tiene a tiro de piedra al pelotón de los que encadenan siete y seis, por lo tanto es mejor no tentar a la suerte y tratar hoy de superar el examen de un Osasuna que esta temporada está mostrándose algo irregular. Lejos de El Sadar ha ganado en Cádiz (2-3) y también en Vitoria ante el Alavés (0-2).

En su estadio ha sufrido dos fuertes correctivos tras caer goleado contra Valencia y Betis y Son Moix se presenta como una posibilidad para tratar de recomponer la figura. Al igual que Luis García el pasado miércoles, todo hace indicar que el técnico osasunista llevará a cabo rotaciones en diferentes puestos para no cargar las piernas de los jugadores que hasta ahora han sido los elegidos en las primeras jornadas ligueras.

Manu Sánchez dejaría su puesto a un Cote que completó una buena pretemporada, mientras que el capitán Oier Sanjurjo podría entrar por Moncayola.

Arrasate seguirá sin poder contar con Ante Budimir. El exjugador del Mallorca sigue recuperándose de sus molestias en el pubis y habrá que esperar una semana más para ver al croata con la elástica rojilla. En resumen, el partido es muy importante para el equipo rojillo y su afición. Carece de interés en Japón ya que Kubo desgraciadamente está lesionado y en Corea esperan que la buena actuación de Kang in-Lee en Madrid le dé para seguir en el once. La humedad será el otro enemigo en discordia.