Jordi Mboula fue uno de los jugadores más destacados del Mallorca en su estreno liguero frente al Betis. | M.À. Borràs

4

Un partido, un empate y un puñado de sensaciones, muchas de ellas encontradas. Salpicado por luces y sombras, el debut del Mallorca sobre la azotea del fútbol español dejó un poso agridulce en la grada y dentro del propio vestuario, consciente de que hasta el descanso había tenido al Betis totalmente domesticado. Luego, el bajón del segundo tiempo y la propia inercia de la jornada redujeron el tamaño del punto.

Con futbolistas por hablar, el equipo aún en obras y otras dos jornadas por delante para seguir cambiando cosas antes de que el campeonato abra su primer paréntesis, el amanecer de la temporada también dejó motivos para el optimismo. Como el buen funcionamiento colectivo de la primera mitad o el rendimiento de algunos futbolistas.

EL OTRO FICHAJE
El ‘nuevo’ Mboula

Fue uno de los más destacados de la pretemporada y uno de los impulsores de ese zarandeo con el que el Mallorca adelantó al Betis superado el minuto. Jordi Mboula se ha destapado este verano como un jugador diferente al del curso pasado, en el que apenas tuvo una incidencia directa en el juego de un equipo que la mayor parte del tiempo circuló sobre raíles. El catalán aprovechó la debilidad del Betis por los laterales para ir rompiendo el partido y ponerlo cuesta abajo. Se cebó en primer lugar con Álex Moreno, que se tuvo que retirar del campo tocado, y después con su sustituto, el canterano Calderón. Le falta elegir mejor, pero si mantiene el nivel se le puede considerar como la octava incorporación.

PRODUCCIÓN
Una sala de máquinas fiable

Noticias relacionadas

Cuando mejor funcionó el Mallorca fue cuando la sala de máquinas llevó su producción al máximo rendimiento. Empezando por Iddrisu Baba, un futbolista que parecía haber perdido un poco hilo y que ya ha demostrado que puede ofrecer mucho más en Primera, sobre todo en funciones defensivas, que cuando es el equipo balear el que carga con el peso del juego. A su vez, Iñigo Ruiz de Galarreta también aportó mucha luz en las operaciones ofensivas. Exactamente igual que Dani Rodríguez, que regresó a Primera con tanta fuerza como en su debut, cuando marcó contra el Eibar el primer tanto de la temporada. Esta vez su papel se limitó al de asistente. El jugador gallego se inventó un pase de fábula que sorprendió a la defensa del Betis —especialmente a Martín Montoya— y permitió que Brian Oliván se plantara ante Rui Silva y alojara el balón en el fondo de la red.

ERRORES
Reina duda

El peor lunar del Mallorca en el partido estuvo sorprendentemente bajo el larguero, donde Manolo Reina cometió un error poco habitual en él y acabó introduciendo en su propia portería un remate de Juanmi que supuso el empate y un mazazo para los de Son Moix. A partir de ahí, al portero malagueño se le vio nervioso e impreciso. A pesar de ello, el Mallorca estuvo firme en defensa y los centrales supieron defender a Borja Iglesias o Aitor Ruibal.

CARENCIAS
Falta dinamita y gasolina

Al Mallorca le faltaron colmillos y algo de combustible. Lo segundo parece normal a estas alturas de la temporada y en las condiciones en las que se disputó el partido, marcado por un calor sofocante y una humedad por momentos asfixiante. En cuanto a la pegada, la dirección deportiva del club tiene dos semanas para arreglarlo y para encontrar dentro del mercado algo que complemente a Ángel Rodríguez —el canario fue titular y trabajó muchísimo frente a la defensa del Betis—, a Abdón o Amath. El senegalés fue el que acabó el partido en punta, aunque el equipo apenas llegaba ya a la portería bética.