Ángel Rodríguez pugna con Edgar en un lance del partido disputado ayer en Son Moix. | Miquel Àngel Borràs

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La sensación de que la Liga ha vuelto demasiado pronto es inevitable. Ocurre cada año. En agosto nadie debería jugar a fútbol. Los puntos valen lo mismo que en cualquier otra fecha del año, pero a los partidos siempre les falta un poco de todo. Incluso futbolistas, que todavía tienen tiempo para llegar y también para irse.

Al Mallorca, como a la práctica totalidad de las escuadras de Primera, el torneo le ha pillado con algunas cosas por hacer. Hace apenas unos días incorporó a Kubo y a Rodrigo Battaglia, aunque el equipo que se estrenó ante el Betis el día del regreso a la élite se parecía más al de la temporada pasada que a cualquier otra cosa. Sólo la presencia de Pablo Maffeo y Ángel alteraron el viejo perfil de un equipo que acabó abrazando un empate (1-1).

El Betis, que también dio la impresión de estar en pretemporada, hizo lo que quiso durante la segunda parte, pero apenas se le escuchó durante el primer acto. El Mallorca, sin embargo, buscó con cierto vigor el área verdiblanca, especialmente por los flancos. Aunque sus embestidas fueron escasas, una buena asociación entre Dani Rodríguez y Oliván alteró el ritmo de un partido excesivamente plano. El gol animó al Mallorca, pero también activó al Betis, que se adueño de la situación hasta que consiguió equilibrar otra vez el partido. Falló Reina en el remate de Juanmi, aunque el empate hubiera llegado por otro camino.