Quique González pelea por la posición con Raíllo durante su etapa como futbolista del Deportivo. | Redacción Deportes

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Ahora que las ventanas vuelven a estar abiertas, el Mallorca se asoma al mercado en busca de dinamita. El plazo invernal para la inscripción de futbolistas, un recurso al que el club balear se agarra cada temporada en mayor o menor medida, le brinda a la dirección deportiva la posibilidad de reforzar una plantilla que ha rendido a un gran nivel durante la primera mitad de la temporada, pero que todavía dispone de espacio para ir creciendo en algunas posiciones del campo. De momento, el foco alumbra al frente de ataque y a la posición específica de nueve. El puesto en el que el equipo parece estar en mayor desventaja con respecto a sus vecinos en la clasificación y seguramente el más complicado de cubrir. Una de las posiciones más demandadas que, pese a las limitaciones del momento, muestra algunas alternativas en el expositor como el delantero del Eibar Quique González o el cadista Jorge Pombo, que pese a no ser un killer de referencia podría ayudar a mejorar las prestaciones del grupo en ataque.

La búsqueda de un delantero centro empezó para el Mallorca en verano. La anunciada salida de Budimir, que no se concretó hasta el último día del mercado, motivó que en los despachos de Son Moix se trabajara para apuntalar una zona del terreno que iba a quedar coja con la salida del internacional croata, aparentemente resuelta en el último momento con la cesión de Marc Cardona y con el regreso de Álex Alegría, que había jugado a préstamo la última parte del curso anterior en el Extremadura. Sin embargo, ni uno ni otro han cargado con la responsabilidad anotadora ni han tenido una incidencia especial en el juego del equipo. El catalán, en un trayecto marcado por las lesiones y más recientemente por la COVID, ha rubricado un tanto —contra el Alcorcón— en seis partidos. El extremeño, que ha jugado más duelos pero menos minutos que Cardona, ni siquiera se ha estrenado y tiene todavía tres temporadas de contrato por delante (2024). Además, en las últimas semanas parece incluso haber perdido terreno con respecto a Ibra Diabaté, el delantero marfileño del filial que se estrenó en la Copa contra el Fuenlabrada y disputó los minutos finales frente a Las Palmas. Alegría es uno de los jugadores que podría abrir la puerta de salida de aquí a final de mes y el Zaragoza, que ya se interesó por él en verano, es uno de los clubes que tienen su nombre anotado en la agenda.

Reparto

Con esa fotografía de fondo, el Mallorca se ha ido alimentando en ataque de la buena racha de Abdón, el único nueve con el punto de mira ajustado (5 goles en Liga y dos en Copa), y de la aportación de sus hombres de segunda línea. Su máximo artillero es Dani Rodríguez, con seis dianas, y tiene a la espalda a tipos como Salva Sevilla (4) o Amath Ndiaye (3), que por sus características parece tener mejor acomodo en una banda que como faro ofensivo.

El límite salarial y la demanda de gol que hay en el mercado recortan mucho las posibilidades del Mallorca, que tampoco puede optar a piezas mayores. En cualquier caso, la entidad dispone todavía de una ficha libre en el vestuario y podría ganar otra si cristaliza la salida de Álex Alegría, aunque por el momento tampoco parece una opción sencilla.

Una de las opciones que mejor encajaría en lo que busca el Mallorca y que podría resultar asumible es la de Quique González, ariete del Eibar. Sin apenas presencia en los planes de José Luis Mendilibar, solo ha jugado 84 minutos repartidos en seis jornadas. El pucelano —en mayo cumplirá 31 años— es un acreditado especialista y a lo largo de su carrera ha firmado 55 tantos en la categoría de plata vistiendo las camisetas de Racing, Almería, Osasuna y Deportivo. El problema es que el Mallorca no es su único pretendiente y que otros clubes, como el Cádiz, también se plantean su incorporación.

Precisamente en el Cádiz emerge la opción de Pombo, un futbolista de corte distinto que podría ofrecer desborde en la banda y profundidad en la mediapunta y que en el caso de recalar en Son Moix también lo haría en calidad de cedido.

Movimiento en los banquillos

José Manuel Aguilar, quien había dirigido al Cartagena en tres partidos de Segunda con un bagaje de un solo punto sumado de nueve posibles, ha abandonado el banquillo blanquinegro y regresa al filial, desde el que subió para cubrir la vacante que dejó el destituido Borja Jiménez. Además, otro recién ascendido como el Castellón también ha prescindido de su técnico Óscar Cano tras dos años y un mes. Tras un buen arranque liguero, el Castellón ha sido irregular y se ha situado en puestos de descenso.