El técnico del Mallorca, Luis García Plaza, da instrucciones a sus jugadores en Son Moix. | Miquel Àngel Llabrés

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La derrota en el estreno del curso 2020-21 ante el Rayo Vallecano no sólo puso de relieve el enfado de Luis García Plaza con el rendimiento de sus hombres en la segunda mitad, sino que, sobre todo, dejó constancia del malestar del técnico bermellón con la situación y el actual diseño de la plantilla del Real Mallorca. Un estreno liguero con más sombras que luces que eleva las urgencia sobre el trabajo de la dirección deportiva, que trata de acelerar en la operación salida para responder a las demandas del preparador madrileño.

El pasado ejercicio, en los albores de la pretemporada, Dani Pendín mandó un recado a los responsables del club reclamando fichajes con más experiencia en Primera División. Ahora, ya con la competición en marcha, Luis García Plaza ha sido mucho más contundente con las necesidades del equipo. Aunque el entrenador calificó como «magnífica» la labor que está desarrollando el director deportivo, Pablo Ortells, en un mercado especialmente complejo, lo cierto es que enumeró las dificultades que se encuentra en su día a día.

Necesidades

«Tenemos saber que va a pasar cuanto antes», resumió Luis García Plaza, que apuntó a la necesidad de aligerar la nómina de una treintena de futbolistas que tiene a sus órdenes, la importancia de aclarar el futuro de piezas importantes en sus esquemas y la obligación de incorporar jugadores que puedan ocupar las bandas del centro del campo. Es cierto que la persiana del mercado se bajará el 4 de octubre, pero para entonces ya se habrán disputado cuatro jornadas de liga y al entrenador ya le gustaría tener definida su plantilla para trabajar con un grupo los automatismos que quiere.

El técnico no dudó en poner sobre la mesa la situación de varios nombres propios que están pendientes de resolver su futuro. Los citados en la rueda de prensa posterior a la derrota frente al Rayo fueron Budimir, Salibur, Stoichkov, Trajkovski o Baba y Luis García Plaza reclamó garantías sobre su continuidad en la plantilla o su salida. Cuenta con ellos porque nadie en la SAD balear le ha comunicado que estén en la rampa de salida y exige profesionalidad para cumplir con el club que les paga a los jugadores que se puedan sentir seducidos por los cantos de sirena.

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La realidad es que el Real Mallorca cuenta con el bloque del pasado curso junto a los jugadores que han regresado tras su período de cesión, pero también que hasta la fecha sólo ha formalizado la incorporación de Brian Oliván apenas un par de días antes del inicio liguero. La eterna negociación por el también zaguero zurdo Braian Cufré y las conversaciones por el extremo brasileño Murilo de Souza Costa hacen prever que el capítulo de altas se reabrirá en breve, pero siempre dependerá de aligerar la nómina actual. El técnico puso el foco en el déficit que tiene en las bandas del centro del campo, donde sólo tiene a Lago Junior como jugador específico.

Pablo Valcarce

A la particular operación salida del Real Mallorca se unió ayer Pablo Valcarce, que regresará a la Ponferradina, donde ya jugó la pasada temporada en calidad de cedido. El extremo derecho tiene contrato como bermellón hasta el 30 de junio de 2022 y vuelve a préstamo al conjunto berciano. También podría anunciarse en breve el destino del delantero Igor Zlatanovic, que apunta al Hércules después de haber defendido los colores del Numancia en la temporada 2019-20.ć

Sin embargo, en las quejas de Luis García Plaza, que se mostró comprensivo con la complejidad que presenta el mercado en pleno coronavirus y que se mostró crítico con la forma de actuar de algunos clubes a la hora de negociar con futbolistas bermellones, se puede interpretar entre líneas que su preocupación en la operación salida reside en la continuidad o la marcha de hombres importantes. Las salidas de jugadores como Buenacasa o Valcarce o las posibles de Zlatanovic o Moyita supondría el adiós de los que no entraron en los planes de la pretemporada. Y lo que le interesa a Luis García Plaza es saber qué sucederá con esos futbolistas de peso que quiere tener a sus órdenes y que actualmente pueden tener la cabeza en otro sitio.

Un problema mental es el que señaló como principal problema de su equipo en la derrota ante el Rayo, en la que lamentó que los suyos bajaran el brazo tras encajar el 0-1. Un estreno con más sombras que luces antes de visitar al Espanyol de Vicente Moreno.