Ante Budimir y Nikola Stojiljkovic chocan las manos tras el entrenamiento celebrado en la Ciudad Deportiva.

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«Budi y yo somos amigos, nos llevamos bien. ¿Por qué no…?». La reflexión es de Nikola Stojiljkovic, serbio, y se refiere a la relación que mantiene con Ante Budimir, croata, desde hace algunas semanas en el vestuario del Real Mallorca. Budi y Niko forman la única pareja serbo-croata del fútbol español, un dúo inimaginable hace no muchos años tras los conflictos armados que sacudieron a la antigua Yugoslavia en la década de los 90.
Budimir nació en Zenica, ahora Bosnia-Herzegovina, pero sus padres eran croatas. Tenía apenas seis meses cuando huyeron de la guerra para trasladarse a Zagreb. Stojiljkovic vio la luz por primera vez en agosto de 1992, un año más tarde que su compañero, en Nis, una localidad serbia situada a 500 kilómetros de Zenica.

En un ambiente bromista y cordial, y con una mezcla de idiomas entre italiano, portugués y español, que empiezan a dominar a pesar de llevar apenas unas semanas en la Isla, Ante y Nikola atienden la petición de Ultima Hora para analizar sus primeras semanas de convivencia en el club, las opciones de ascenso y su futuro.

—¿Qué tal los primeros días en Mallorca: el club, la gente, el vestuario...?
—Nikola Stojiljkovic: El club tiene unas instalaciones perfectas para entrenar. Los compañeros nos han acogido muy bien y la convivencia es muy buena.
—Ante Budimir: Tenemos tres o cuatro campos para entrenar, hay gimnasio, piscina y la Ciudad Deportiva es perfecta. Estoy muy contento aquí. Sabía que Mallorca era una ciudad importante y grande y el club tiene un pasado de éxito, con un gran estadio y una gran afición.

—¿Conocían la historia de los jugadores balcánicos que han desfilado por este club?
—N.S: Sabía que los últimos serbios que habían jugado aquí eran Sasa Zdjelar y Lekic. También Bosko Jankovic, que marcó muchos goles para el Mallorca en Primera. Y Jovan Stankovic. También que un jugador con mi apellido como Stojiljkovic había jugado aquí pero no lo conocía, aunque es de mi ciudad.
—A.B: Conocía que había jugado en el Mallorca Zoran Vulic, que fue técnico en Croacia, pero del único balcánico del que tenía referencias era de Stankovic. De la historia, conocía a Samuel Etoo.

—¿Qué le parece el nivel de la plantilla a dos futbolistas que han desfilado por clubes de Primera y Segunda en varios países de Europa?
—A.B: Es un grupo que tiene la moral muy alta, que mantiene la inercia ganadora de la pasada temporada cuando ascendió de Segunda B. La calidad de los entrenamientos es muy alta. Es cierto que hay jugadores individualmente muy buenos, pero destaco el grupo. Está muy organizado y con una persona, como es el entrenador, que manda muy bien.
—N.S: Es un equipo muy competitivo. Llevamos aquí apenas tres semanas y no ha habido ningún problema con nada. Estamos aquí juntos para entrenar y el míster tiene el respeto de todos. Es un equipo muy sano.

—¿Les ha sorprendido algún jugador por sus características?
—N.S: Tenemos muchos jugadores con calidad y destacaría el grupo por encima de todo.


—Una curiosidad, ¿se conocían antes de venir al Mallorca?
—A.B: En el Crotone, en la primera parte de esta temporada, coincidí con un jugador serbio que era muy seguidor del Estrella Roja. El me hablaba del equipo constantemente y me dijo que habían firmado a un atacante procedente del Sporting de Braga, que era Niko. Lo he conocido en los últimos seis meses. Pero aquí ha sido cuando nos hemos visto por primera vez.

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—¿Tienen ganas de jugar juntos en el ataque del Mallorca?
—A.B: Esa es una pregunta para el entrenador. (risas)
—N.S: El míster juega con un solo punta. Si él quiere jugar con dos... estamos preparados para jugar siempre. Pero también está él (por Budimir), Álex, Abdón... Estamos aquí para trabajar.

—Defínanse uno a otro
—A.B: A Niko le gusta mucho atacar el espacio, es veloz, explosivo y muy bueno de cara a puerta.
—N.S: Budi es un delantero que aguanta bien el balón y sabe jugar de espaldas. Abre bien los espacios para los compañeros.

—Los dos han llegado al Mallorca en calidad de cedidos con opción de compra. ¿Dónde se ven en el futuro?
—A.B: No he venido aquí de vacaciones. Tenemos una buena posibilidad para el playoff, pero mi objetivo es ganar e ir partido a partido. Yo llegué a Mallorca con el coche lleno de maletas, no dejé nada en Italia... Ojalá estos meses me cambien la vida.
—N.S: Si ayudamos al club a cumplir los objetivos, tendremos más posibilidades de quedarnos.

—Esta temporada forman la única pareja serbo-croata del fútbol español.
—A.B: Sí, hay pocos. Recuerdo que en la Fiorentina están Milenkovic y Pjaça...

Budimir: El Cisne de Zenica

Ante Budimir nació el 22 de julio de 1991 en Zenica, actualmente Bosnia. Con apenas seis meses, su familia huyó de la guerra para instalarse junto a sus abuelos en Zagreb. Budi, apodado el Cisne de Zenica durante su etapa en el Crotone, se formó en el Inter Zaprešic, un club de una ciudad del condado de Zagreb. Después pasó por el Lokomotiv de la capital croata antes de probar fortuna en el St.Paulí alemán. En la temporada 2015-16, explotó todo su talento en el Crotone. «Era un equipo pequeño con la salvación como único objetivo, pero logramos el ascenso gracias al espíritu del equipo. Esa temporada me cambió la vida». Marcó 16 goles.
Amante de los deportes de contacto como el boxeo y las artes marciales mixtas (MMA), este croata de carácter abierto y bromista estudia Economía a distancia a través de la Universidad de Zagreb. De momento vive solo en la Isla, se siente orgulloso de Luka Modric y del Mundial que hizo la selección croata, cuya camiseta nunca ha defendido (fue internacional sub-21) y del que se declara un hincha.
Cuando se le pregunta por un sueño, el delantero lo tiene claro: «Que mi familia esté bien y tener tres niños...».

Stojiljkovic: Un 'seriéfilo' que admira a Kezman

Un año más joven que Budimir, Nikola Stojiljkovic (Nis, 17 de agosto de 1992) no oculta su ilusión por triunfar en el Mallorca. Vive en la Isla junto a su novia y espera la llegada del resto de su familia. «Cuando jugaba en Turquía, nadie quería venir y ahora todos quieren estar aquí conmigo», bromea Niko.
Apasionado de la paella y del zumo de naranja natural, su ídolo es Mateja Kezman y su hobby, jugar a la play.
El delanterio serbio, que sigue la serie de televisión serbia Ubice mog oca («Los asesinos de mi padre») y La Casa de Mi Papel, se crió en la cantera del Rad Belgrado para militar posteriormente en el FK Cukaricki.
Brilló con la camiseta del Sporting Braga, logrando la Taça y alcanzando los cuartos de final de la Europa League.
A Niko, el único inquilino del vestuario bermellón que ha jugado Champions, le apasiona el baloncesto, un deporte en el que «somos mejores» que los croatas, bromea con Budimir. «Sí, pero en fútbol os ganamos», responde su compañero.
Estrella Roja y Braga son sus equipos favoritos y tiene un doble sueño: «En el aspecto familiar me gustaría tener una pareja y en el plano deportivo, ascender a Primera División y marcar muchos goles...».