Utz Claassen en la rueda de prensa de presentación como nuevo presidente y consejero delegado del Real Mallorca. | Miquel Alzamora

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Utz Claassen confía en que el grupo que ha adquirido las acciones de Serra Ferrer, representado por Tolo Martorell en su mayoría, acuda a la ampliación de capital del próximo cinco de enero porque de esta forma los grandes responsables de la crítica situación financiera que sufre el club van a tener la posibilidad «de paliar parte del mal que hicieron», según destaca el entorno del presidente del Real Mallorca.

De hecho, Claassen va a dar más oportunidades para paliar «ese mal» porque en su mente pasa la opción de realizar una nueva ampliación a corto plazo cuando una vez haya tomado contacto con la realidad del club.

Claassen, en su condición de consejero delegado, va a tener a partir de ahora mucha más capacidad de gestión que anteriormente solo con dos apoderado y por este motivo los consejos de administración se reducirán a la mínima expresión. Se convocarán dos, uno para aprobar los presupuestos anuales y otro para el cierre contable. Dejará de convocar consejos de administración uno tras otro. El objetivo es agilizar la gestión.

Ha tomado buena nota de la forma en que el grupo de Serra Ferrer se ha manejado en los últimos consejos de administración y por este motivo, además de reducirlos, no dudará en suspenderlos si no se respetan las mínimas normas de educación.

Va a apoyarse en su nueva etapa al frente del Mallorca en dos personas fieles a su proyecto y en los que puede confiar; el director general Juan Barrios y el director deportivo, Miquel Àngel Nadal.

Al margen de los ‘asuntos internos’ que debe ir resolviendo el alemán, en su ideario existe una clave que pasa por recuperar la credibilidad de club a todas las esferas: Federación, Liga, afición e instituciones.