Dudú Aouate y Gabriel Cerdà, en una imagen de archivo. | Joan Torres

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Después de cinco semanas de fuego cruzado. De medias verdades. De declaraciones contradictorias y de un devastador incendio institucional, Gabriel Cerdà Alemany escenificará este mediodía, en una rueda de prensa en Son Moix, su ruptura con el israelí Dudu Aouate, que previsiblemente abandonará su cargo como mánager general del Real Mallorca durante esta misma semana. Además de contestar a las declaraciones realizadas por el exportero anteayer, al término de la derrota frente al Recreativo en casa, el presidente tiene decidido abandonar la poltrona si los accionistas inyectan capital a la entidad en una hipotética ampliación.

Ruptura total

Cerdà anunciará hoy la ruptura total en las conversaciones iniciadas hace más de un mes con Aouate por la compraventa de la SAD balear. Al no haber alcanzado un acuerdo, el presidente zanjará este caso. Después de las explosivas declaraciones de Aouate del pasado sábado, también el israelí dará por finiquitada su breve etapa como mánager general.

El siguiente paso, que afectará a la viabilidad económica del club, apunta a una ampliación de capital. Gabriel Cerdà, atendiendo la petición formulada la semana pasada por Serra Ferrer, está intentando cuadrar las agendas de todos los consejeros para que asistan a la próxima reunión del consejo de administración. En esta cumbre se debatirá la posibilidad de acometer una ampliación de capital para inyectar capital y aliviar la situación financiera, al menos, hasta que concluya la presente temporada. Si los accionistas acuden a la misma, Gabriel Cerdà tiene previsto dimitir y abandonar la presidencia del Mallorca. No obstante, su intención pasa por acudir a la ampliación y mantener su condición de accionista y consejero. Todavía no hay fecha prevista para la celebración de esta cumbre.

Las tinieblas han marcado las negociaciones entre Gabriel Cerdà y Dudu Aouate desde aquella surrealista puesta en escena de hace un mes. Ni el presidente ni el israelí aportaron luz en aquella rueda de prensa de presentación del exguardameta como mánager general. Todo se quedó en el limbo. A priori, era el primer paso para convertirse en el nuevo máximo accionista del club balear.

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Tras alcanzar un acuerdo con Serra Ferrer y mientras negociaba los flecos de la operación con el presidente, Aouate iba tomando decisiones de primer orden. La primera, destituir al cuerpo técnico que había realizado toda la pretemporada a diez días del inicio del campeonato y en las vísperas del Ciutat de Palma. Nanu Soler, Vicente Engonga y Xim López.

Primeras dudas

En unas horas, la preparación deportiva experimentón un giro radical. Llegó Valeri Karpin y firmó dos años. Además, el director deportivo Miquel Angel Nadal quedó relegado a una esquina de la entidad sin completar su obra. A la mitad del camino. El entrenador soviético y Aouate asumieron las riendas de los fichajes. Del producto nacional y con experiencia en la categoría a jugadores de la cartera de Ramadani. Así llego el serbio Filip Markovic, que fue presentado junto a Gai Assulin en una lluviosa mañana de sábado que Cerdà aprovechó para lanzar el primer aviso. Apenas había transcurrido una semana de aquella puesta en escena y ya saltaron las primeras chispas. El pollencí no se mordió la lengua a la hora de lanzar una seria advertencia a Dudu: o compraba antes de final de mes o buscaría otros inversores. Aquella mañana, Cerdà reiteró no haber «firmado nada» con el israelí y que todavía faltaban «una serie de flecos». Ya insinuó la posibilidad de romper con él. «En el caso de que no asuma el Mallorca, tendríamos que buscar otras alternativas. Hay otra gente con capacidad financiera y de gestión para asumir el papel de Dudu y sus colaboradores».

Las luces de alarma comenzaron a encenderse por los pasillos de Son Moix. Cuando se daba por cerrado el traspaso de poderes, Cerdà seguía cubriendo de nubarrones el horizonte. Aouate no quiso responder a esas declaraciones del presidente mallorquinista. De hecho, su silencio tampoco hacía presagiar nada bueno. Algo iba a mal en las negociaciones.

La temporada arrancó, comenzó el mes de septiembre, y la vida seguía igual. O peor. Las conversaciones entraron en un punto muerto. Según Cerdà, porque Aouate había modificado algunas de las condiciones pactadas en los albores de las conversaciones. Por ejemplo, Cerdà y el exportero israelí acordaron unos plazos de pago (en tres años) que se amplió hasta los cuatro. El mandatario pollencí aceptó ese cambio, pero exigió unas garantías bancarias que, según el presidente, el mánager general de la entidad balear no presentó.

Después de varias semanas en silencio, Aouate se inmoló tras el partido del sábado. El israelí arremetió con dureza contra Gabriel Cerdà y envió mensajes envenenados. «Si esta semana no se hace, ya no se hará. «Explicaré bien, con hechos y no con palabras, lo que está pasando. Sé que la prensa está dividida y va con uno o con otro y está perjudicando al club porque no dice la verdad», detallaba el mánager general del Mallorca. Hoy llegará la respuesta de Gabriel Cerdà y el epílogo al culebrón de la compraventa. De momento...