José Luis Oltra, cabizabajo.

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José Luis Oltra dando instrucciones a sus jugadores a la misma hora que el consejo de administración empuña la espada de Damocles. Con este guión, que parece de ciencia ficción pero corresonde a la realidad más cruel, se ha redactado el último capítulo de la pesadilla que ha vivido en las últimas semanas el entrenador valenciano, que esta mañana ofrecerá una rueda de prensa de despedida. No se recuerda nada igual en el fútbol profesional. Un trato injusto e inmerecido que ha provocado un daño de consecuencias irreparables a la imagen de la entidad balear en general y de Llorenç Serra Ferrer en particular.

Destituido por el pobler y Toni Prats el pasado lunes sin la aprobación de Utz Claassen, que posteriormente desautorizó el fichaje de Lluís Carreras, Oltra recibió en la tarde de ayer la notificación oficial de su despido, después de una ejecución a cámara lenta que, paradójicamente, ha reforzado su imagen entre el mallorquinismo. La hinchada ha observado con perplejidad e indignación la imagen de José Luis Oltra dirigiendo a los suyos hasta el último día, hasta el último minuto, con una profesionalidad que no han demostrado los gestores del club.

Un circo

Serra Ferrer encendió la mecha del circo hace algunas semanas al no asegurar la presencia del entrenador valenciano en el encuentro ante el Alcorcón. Superado ese ultimátum, después llegó una derrota en casa frente al Hércules que al día siguiente propició otro bochorno. El pobler y Utz Claassen pusieron sobre la mesa la cabeza del técnico, pero sus desaveniencias a la hora de elegir al sustituto, mantuvieron a Oltra en el cargo. Anímicamente tocado, pero con una carga notable de profesionalidad, el valenciano dirigió al equipo en Anduva. El empate dejaba su futuro de nuevo en el aire. Pero los sucesos del pasado lunes encendieron la mecha de 48 horas de suplicio.

Oltra, por consejos de su abogado, se presentó el martes en la Ciudad Deportiva para reunirse con Serra Ferrer y Toni Prats. El máximo accionista le dijo que presentara la dimisión -para no hacer frente al finiquito que le corresponde- y el técnico se negó. Unas horas más tarde, dirigió la sesión preparatoria ante el respaldo de un grupo de seguidores.

En la jornada de ayer, mientras en Son Moix se celebraba una reunión del consejo con su destitución y el nombramiento del nuevo entrenador como los únicos puntos en el orden del día, Oltra volvió a esparcir su profesionalidad con el chándal. Al filo de las ocho de la tarde, mientras trabajaba en la preparación del encuentro del sábado frente al Barça B revisando algunos vídeos, recibía la notificial oficial de su destitución....

Al término de la reunión del órgano de gobierno, el presidente Gabriel Cerdà aprovechó su presencia ante los medios de comunicación para expresar su indignación y pedirle «disculpas». «Le llamé el otro día cuando conocí la situación. Entiendo que lo que ha pasado estos días es muy duro. Se han producido una serie de circunstancias que no conozco demasiado, pero que han sido desafortunadas», apuntó Cerdà, que reiteró: «Lo único que podemos hacer desde aquí es pedir disculpas porque ha sido una gran persona y un gran entrenador que se ha dejado la piel por el Mallorca y que no ha tenido suerte».

El presidente reconoció que el club no había estado afortunado a la hora de tratar su despido: «A veces hay que tomar decisiones y esta vez es cierto que no han sido afortunadas. Cuando el consejo ha tomado una decisión se le ha comunicado a él en primera instancia. Es lo mínimo que podíamos hacer».

Esta mañana, Oltra dirá adiós con la cabeza alta. Ha dado la cara hasta el final.