09/02/2014 LIGA ADELANTE Alcorcon - Mallorca | Eduardo Candel Reviejo/LOF

TW
13

Atrapado desde hace tiempo en un laberinto institucional, el Mallorca también se mueve ahora en un lodazal a nivel deportivo. Incapaz de romper esa burbuja que le impide escalar más allá de la séptima plaza, el equipo bermellón sigue desplazándose a tirones y vive rodeado en todo momento por la incertidumbre.

Sin embargo, y más allá de los problemas que padece la plantilla a pie de campo, el máximo responsable deportivo de la entidad continúa sin pronunciarse acerca de sus intenciones. Al menos de manera oficial, ya que su juego subterráneo se intensificó hace algo más de una semana. Desde la derrota en Son Moix frente al Sporting, concretamente.

A partir de ese instante, el Brujo de sa Pobla puso en marcha una serie de maniobras encaminadas a destituir a José Luis Oltra, aunque en todo ese tiempo tampoco ha dado un solo paso de manera oficial. De hecho, lo único que ha hecho ha sido alimentar toda esa confusión que envuelve al técnico y, por extensión, a su propio proyecto. El extraño 'caso Oltra' continúa...

La mecha prendió minutos después de que el Sporting pasara el rodillo en Palma. Durante las horas posteriores al encuentro, Serra empezó a deslizar entre su círculo más íntimo la necesidad de marcar un punto de inflexión con un relevo en al dirección técnica, a pesar de que en ese momento ya era consciente de que para que sus planes cuajaran debía convocar al consejo y someter a votación su propuesta.

Por si fuera poco, al día siguiente, aprovechando la presentación de Razza como último refuerzo invernal, Serra fuer incapaz de asegurar ante los medios que Oltra dirigiría al Mallorca en Santo Domingo. Mientras deterioraba la figura del preparador había descubierto sus cartas, aunque después tuviera que camuflar la jugada con una reunión en las entrañas de Son Moix.

Sobre el papel, el plan de Serra se desmoronaba por una supuesta falta de apoyos en el órgano de poder del club. Sin embargo, lo cierto es que el pobler ni siquiera se ha dirigido a ningún otro consejero para plantear y debatir ese cambio de rumbo con el que fantasea. En lugar de abordar el asunto con naturalidad y siguiendo los cauces oficiales, el máximo accionista ha optado por desgastar públicamente al entrenador para, a su vez, poder seguir parapetado.

Movimientos

Los movimientos en la sombra de Serra Ferrer no han sentado nada bien a una facción del consejo, que censura su actitud y no acierta a comprender porque el Brujo se niega a dar un paso al frente. Recuerda que tratándose de un club profesional y en una situación como la actual, lo más lógico sería citar al resto de integrantes del equipo de gobierno, exponer los problemas y necesidades del equipo y poner sobre la mesa el nombre de un posible sustituto. Por el momento, ninguno de esos pasos ha sido ejecutado. Ni tras caer durante el último partido en casa, ni tras patinar en Alcorcón. Nada de nada.

Al margen de desacreditarle ante los propios futbolistas, para lo único que ha servido la presión ejercida por Serra desde el interior de la cueva es para tensar las relaciones entre ambos, que ya llevaba varios meses debilitándose. Ahora apenas se saludan. Entre otras cosas, porque el entrenador y su entorno son conscientes de los movimientos del director deportivo.

En los tres años y medio que lleva al frente del Mallorca, Serra ha ido forjando todo tipo de enemistades, tanto dentro como fuera del club. Y los entrenadores no son una excepción. Su primera apuesta para el banquillo, Michael Laudrup, se largó de Son Moix criticando duramente su gestión y dejando alguna que otra cita lapidaria, como aquel histórico «el Mallorca será lo que Serra quiera que sea».

A la espera de lo que ocurra en los próximos días y, sobre todo, de lo que depare el encuentro el próximo sábado ante el Hércules, Oltra intentará prolongar su decálogo en el laboratorio de Son Bibiloni y Serra, por lo que parece, seguirá jugando en las catacumbas.