El defensa portugués del Mallorca, José Carlos Araujo Nunes (d) y el defensa del Getafe Alexis Ruano, durante el partido. | Efe

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Mallorca 1 - 3 Getafe

Mallorca: Aouate, Hutton, Geromel (Conceiçao, min.45), Nunes, Luna (Hemed, 73), Martí, Pina, Tissone, Alfaro (Nsue, min.82), Giovani dos Santos y Víctor.

Getafe: Moyà, Miguel Torres, Fede, Alexis, Escudero, Pedro León (Michel, min.83), Borja (Lacen, min.68) , Xavi Torres (Gavilán, min. 54), Diego Castro, Barrada y Colunga.

Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes (Comité cántabro). Tarjeta amarilla para Geromel, Nunes y Martí para el Mallorca. La vieron por el Getafe, Fede, Borja, Alexis y Barrada.

Goles: 1-0, min. 23: Dos Santos; 1-1, min. 70: Diego Castro de penalti; 1-2, min. 81: Colunga; 1-3, min. 85: Colunga Árbitro: Fernando Teixeira Vitienes (Comité cántabro). Tarjeta amarilla para Geromel, Nunes y Martí para el Mallorca. La vieron por el Getafe, Fede, Borja, Alexis y Barrada.

Dieciséis años después, el Mallorca empieza desprender un insoportable olor a cadáver. Se viene abajo como un castillo de naipes el club balear, que sigue siendo incapaz de reparar aquel crujido que se destapó en las paredes de Son Moix hace exactamente cinco meses y un día. Desde entonces, habita en un estadio en ruinas y camina directamente hacia el abismo, con el rostro desfigurado y la mente en blanco. Ayer, con el viento de cara y frente a un Getafe totalmente ajeno a cualquier conflicto clasificatorio, el equipo de Manzano volvió a ensanchar su particular hilera de fracasos, demasiado extensa ya como para confiar ciegamente en la sostenibilidad del proyecto. Un dudoso penalti y otro derrumbe exprés, condensado en un segundo acto horrible, van a forzar que la escuadra isleña tenga que respirar de forma asistida. O que, a falta de trece partidos para que la Liga baje las persianas, solo pueda mirar hacia abajo (1-3).

Buen inicio

Espoleado por la grada y por todas esas consignas que habían salido del vestuario durante la semana, el Mallorca salió a comerse al Getafe. Con el campo inclinado desde el primer minuto y siguiendo las indicaciones de Giovani dos Santos, el equipo logró maniatar a su enemigo hasta someterlo. Tras un breve intercambio de golpes zanjado con dos grandes intervenciones de Moyà y Aouate, los rojillos vallaron su terreno tras una arrancada desde la orilla derecha de su jugador franquicia. Gio se quitaba de encima la marca de Escudero, se ponía cómodo para buscar el mejor disparo y elevaba la temperatura del estadio poniéndole su firma a un gol de autor. Salía el sol y el partido estaba encarrilado. A punto de caramelo (minuto 23).

Con el 1-0 en la mano y la parte más dura del trabajo resuelta, el Mallorca se descalzó y acabó relajando los músculos más de la cuenta. Se iba al descanso con la sonrisa dibujada en el rostro y la grada echaba a volar la imaginación soñando con una victoria plácida y reparadora.

Sin embargo, el Getafe no estaba dispuesto a aceptar el golpe. Luis García empezó a agitar el tablero y Colunga, con un remate demasiado cruzado, detenía la respiración del mallorquinismo. Casi a continuación, Víctor no aprovechaba un jugadón de Pina para despachar la cita y el Mallorca, que en ese momento aún no era consciente, iniciaba otro salto al vacío. Quizá el definitivo.

Teixeira se unía a la fiesta marcando un dudoso penalti por manos de Nunes a centro de Gavilán y después de que Diego Castro lo resolviera a lo panenka, el partido ya estaba muerto. El Mallorca, desquiciado y temeroso, cayó redondo hasta que Colunga hizo el resto asestándole el golpe de gracia. La pesadilla continúa. Y lo peor es que el equipo puede que no vuelva a despertarse.