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El nombramiento de Biel Cerdà como apoderado del Real Mallorca -la figura que ha ideado Llorenç Serra Ferrer para mantener el control del club- depende de... Jaume Cladera, el hombre al que precisamente el consejero pollencí empujó a la dimisión. El consejo de administración celebra hoy una reunión que no contará con la asistencia del alemán Utz Claassen (ver página siguiente), que considera «absurdo» acudir a una cita donde todas las decisiones «ya están tomadas».

En las últimas horas, los movimientos del pobler por conservar el poder han sido notables. El as que presentará en la reunión de esta tarde afecta al nombramiento de Biel Cerdà no ya como consejero delegado, sino como apoderado. Sería suficiente una mayoría simple para que el pollencí, que en los dos últimas consejos se alineó con el bando opositor que integran Utz Claassen, Pedro Terrasa y Pep Roig, volviera a cambiar de facción.

Los tres consejeros hostiles votarán en contra del nombramiento de Cerdà como subalterno de Serra. El interesado, que posee dos votos, el pobler y Coca obviamente apostarán por el ‘sí. Es decir, que la decisión de Jaume Cladera será determinante. Si el expresidente vota a favor de su verdugo, del hombre que precipitó su caída, resultará cuando menos extraño. Y si se abstiene, será como si le diera su apoyo a Cerdà.

Sin embargo, si el exconseller de Turisme se mantiene fiel a sus ideas -no tenía previsto apoyar al pollencí como segundo consejero delegado- y no se decanta por Cerdà, el último experimento de Serra Ferrer no se aprobará...

Desde que Utz Claassen desvelara sus intención con el nuevo modelo de gestión, Serra Ferrer ha explotado al máximo su maquinaria para conservar el poder que había perdido en las dos últimas reuniones.

El primer aviso

El pasado lunes ya se excusó en un «malentendido» para plantar a la facción más hostil del consejo, una circunstancia que contó con el beneplácito de Biel Cerdà. De hecho, ese mismo día el consejero ya dejó caer la posibilidad de constituir una nueva figura, al margen del consejero delegado. «El club no puede estar parado y lo que hay que hacer es nombrar un apoderado que dé viabilidad al club ya que la institución no puede estar parada, a final de mes hay que pagar las nóminas, etcétera», comentó Cerdà. Serra vio la opción del apoderado como la mejor solución posible para mantener el bastón de mando de la SAD balear.

En el escenario actual, es imposible que Biel Cerdà reciba los votos suficientes para ser elegido consejero delegado, aunque la figura de apoderado le permitirá a Serra asegurarse el poder al menos hasta finales de la presente temporada.

Pero está por ver qué papel desempeñará Jaume Cladera, que o bien se rendirá a los deseos de su amigo Serra Ferrer y votará a Cerdà o, consecuente con su idea inicial, se opondrá al nombramiento de su verdugo. En cualquier caso, no es que el pobler haya recuperado el poder. El poder, ahora mismo, está en manos de Gabriel Cerdà Alemany, que con un 5 % de los títulos decanta la balanza en cualquier votación.