Los futbolistas del Mallorca se abrazan para celebrar el primer gol de los bermellones en el estadio Benito Villamarín. | Javier Díaz

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Betis 1 - 2 Mallorca


Betis: Adrián; Chica, Amaya, Mario, Nacho; Cañas, Beñat, Rubén Pérez (Pozuelo, m,47); Rubén Castro, Jorge Molina (Agra, m.63) y Campbell (Vadillo, m.53).

Mallorca: Aouate; Nsue, Nunes, Martí, Kevin; Márquez, Pina; Arizmendi (Ximo, m.81), Giovani (Tomer, m.73), Bigas; y Víctor Casadesús (Conceicao, m.88).

Goles: 1-0. m.5: Beñat, tras falta. 1-1: m.30: Víctor Casadesús.1-2. m.46: Márquez, de penalti.

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró tarjeta amarilla a Arizmendi (m.21), V.Casadesus (24.), Giovani (m.44), Mario (m.46) Nacho (m.64), Beñat (m.75), Chica (m.88) y Tomer (m.89).

Por fin. Tres meses y catorce partidos oficiales después, el Mallorca abrochó una victoria para salir a la superficie y tomar aire. Arropado en la solidaridad colectiva y favorecido por un error de Undiano, la escuadra balear conquistó el Villamarín con un triunfo que le permite irse de vacaciones con el depósito anímico algo más cargado. El Betis se desconectó cuando tenía todo de cara para acechar las plazas de Champions y el conjunto bermellón aprovechó el regalo del árbitro -señaló penalti en una caída de Víctor fuera del área- para coger oxígeno. A Caparrós, la tarde le salió redonda. Con una carga extra de motivación, el técnico utrerano ganó a su enemigo más especial y celebró la victoria mirando al cielo (1-2).

El entrenador del Mallorca sorprendió de salida. Dejó en el banquillo a Tomer Hemed, el goleador del equipo, y apostó por reforzar la sala de máquinas con Martí. De los dos puntas pasó a un trivote improvisado, con Pina y Pep Lluís por el centro y Javi Márquez escorado a la izquierda. Arriba fijó a Víctor, mientras Arizmendi y Giovani se intercambiaban los papeles constantemente. La defensa, inédita, con Kevin en el lateral izquierda y Bigas en el centro de la defensa por el sancionado Pedro Geromel.

El grupo balear saltó con la caraja y el Betis lo aprovechó. A los cinco minutos, Beñat botó una falta lateral. De esas que se cuelgan a la olla para que remate un compañero. Sin embargo, ni Aouate ni la zaga se enteró de la película y el balón se fue envenenando hasta que entró. Gol de chiste para empezar. La escuadra rojilla acusó el mazazo. Lento, sin ideas ni alma, llegando tarde a cada acción, el Mallorca entró en una catarsis. El bloque de Mel transmitía todo lo contrario. Ilusión, ganas y fútbol. Mucho fútbol. Con Beñat al mando de todas las operaciones, los verdiblancos se gustaron. Campbell, Molina, Beñat, de nuevo el costaricense... La grada se divertía con el juego de su equipo.

Sin embargo, no remató la faena. Poco a poco fue perdiendo intensidad y el Mallorca lo aprovechó para asestar el golpe del empate. Gio y Márquez se asociaron, Kevin apareció por sorpresa por su carril izquierdo para meter un centro de lujo que Víctor rentabilizó con un testarazo de clase. Con poco fútbol, los bermellones habían igualado el duelo a la media hora, después de arriesgarse incluso a la goleada en el amanecer de la tarde. Antes del descanso, Aouate apareció con una parada clave tras un disparo de Cañas.

En la primera acción del segundo tiempo, Undiano se puso el traje de Papa Noel para regalarle al Mallorca un penalti que solo vio él. Víctor sufrió una falta un metro fuera del área, pero el árbitro señaló el punto de cal ante la indignación local. Javi Márquez llenó el depósito de confianza al transformar la pena máxima con calidad. Increíble, el grupo balear le había dado la vuelta al marcador. Ese tanto sacó del partido al Betis, que se pasó más tiempo recriminando la actuación de Undiano que buscando espacios en la muralla defensiva que, desde ese momento, instaló la escuadra isleña. Todos se pusieron el traje de faena. Desde Víctor hasta Nsue. Notable fue el trabajo de la pareja de centrales (Nunes-Bigas), el trabajo sin balón de Arizmendi y la pausa de Javi Márquez.

Jugando con el crono y la actuación arbitral, el Mallorca resistió al acoso verdiblanco. Aouate taponó su puerta con tres grandes paradas, tras sendos disparos de Chica, Amaya y Beñat desde fuera del área. Gio, al que Undiano le perdonó la expulsión, pagó el esfuerzo y fue sustituido por Hemed. Al final, a base de esfuerzo colectivo, el Mallorca volvió a alzar los brazos tres meses y catorce partidos oficiales después. Sin duda, el mejor regalo de Navidad.