El jugador del Real Mallorca Giovani Dos Santos observa el balón durante el partido ante el Sevilla. | José Sanchís

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El estreno de Giovani Dos Santos y Andreu Fontàs con la camiseta del Real Mallorca dejó al descubierto detalles de las prestaciones que pueden ofrecer, pero también dejó constancia del peaje físico que les pasó la inactividad en la segunda parte. El mexicano completó 59 minutos, mientras que el catalán disputó 82 en un duelo en el que el primero dio brillo a su estreno con las asistencias a Pedro Bigas y Tomer Hemed. Más problemas acumuló Fontàs, en especial, en la segunda mitad, cuando el Sevilla se apoderó del control del juego.

Giovani Dos Santos volvía a la competición 78 días después de su última aparición de corto en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Londres entre México y Japón. El internacional azteca, que había intensificado su recuperación con dobles sesiones siempre con la cautela necesaria para no recaer de su lesión en el gemelo, completó 59 minutos ocupando la demarcación de mediapunta por detrás de Tomer Hemed. Su ubicación permitió que su desgaste se centrara casi exclusivamente en la creación ofensiva, ya que no fue requerido para la presión y contó con Fontàs y Pina como vigilantes de su retaguardia.

Desequilibrante

El fichaje estrella del Real Mallorca, que perdió cuatro balones y recuperó otros dos, no tuvo una gran presencia en el juego colectivo del Real Mallorca, pero sí tuvo apariciones que resultarían decisivas para los intereses rojillos. El talento del mexicano demostró su capacidad de desequilibrio y apareció en pequeñas dosis, pero fueron pequeñas dosis muy valiosas para que Pedro Bigas y Tomer Hemed adelantaran al Mallorca en dos ocasiones. El pase en largo al mallorquín a la espalda de la defensa en el 1-0 reunió precisión, calidad y visión, mientras que la asistencia a Hemed dejó al descubierto su habilidad para moverse con soltura donde los demás se aceleran.

Fue de más a menos, en la misma línea que el resto de sus compañeros, y en la segunda mitad apenas entró en contacto con el balón. Sus piernas acumularon kilómetros y minutos que deben sentar la base física para alcanzar el cien por cien de sus prestaciones. Las dos asistencias de Giovani Dos Santos en sus apariciones de mérito enriquecen un bagaje irregular.

Menos brillo deparó la puesta de largo de Andreu Fontàs, que volvió a jugar un partido oficial 310 días después de participar en la final de la Copa Intercontinental que disputó el Fútbol Club Barcelona ante el Santos brasileño. En el Sánchez Pizjuán se zanjaron los 10 meses y cinco días desde aquel 18 de diciembre de 2011 y Fontàs acusó la inactividad y el hecho de apenas haber compartido cuatro sesiones de preparación con sus compañeros.

El jugador catalán, que volvía a ocupar un puesto en el centro del campo después de presentar la etiqueta de central en sus dos últimas campañas en el Barça, formó pareja con Tomás Pina, cuyo buen rendimiento eclipsó en buena medida al jugador cedido por el Barça en la creación.

Fontàs, que jugó 82 minutos en los que perdió seis balones y recuperó trece recibiendo una falta, contribuyó a que el Mallorca tratara de discutirle la posesión al Sevilla en el primer acto, pero sufrió en los segundos 45 minutos cuando su depósito de combustible entró en reserva. Fue sustituido por Martí, con quien deberá pelear por un puesto en el once titular.