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Empieza la Liga y empiezan las tensiones. Como siempre. Serra Ferrer vuelve a jugar con fuego, como ya hizo cuando quiso fichar a Ujah en el último minuto, o a Ogunjimi, o cuando negoció el traspaso de De Guzman sin tener un sustituto. O eso, o es un enorme estratega, pero lo cierto es que ha puesto a Caparrós de los nervios. El entrenador ya dijo el pasado sábado a la conclusión del Ciutat de Palma que faltan dos centrales, un delantero y un centrocampista y por las noticias que él tiene Serra Ferrer está trabajando en ello. Pero de momento aquí no llega nadie más y aunque lleguen, se habrá perdido un tiempo precioso de pretemporada. Lo que más crispado tiene al técnico es que la marcha de Iván Ramis era un hecho, así como la de Chico y que se haya esperando hasta que los jugadores se marcharan para intentar cubrir sus vacantes. A todo esto, desde hace ya muchas semanas el entrenador había solicitado la contratación de un delantero más, y si bien es cierto que el gol es lo más difícil de comprar, el tiempo otra vez empieza a echarse encima y los precedentes en este club en la etapa de Jaume Cladera y Serra Ferrer no invitan precisamente al optimismo cuando de correr se trata y de cerrar fichajes cuando el tiempo límite se acerca. De ahí la preocupación de Joaquín Caparrós y su cuerpo técnico. Ellos han tomado la responsabilidad de dirigir al equipo en Primera División, pero asumir esta responsabilidad en una situación como la actual, con tanto por hacer y con hasta tres posiciones de tres jugadores titulares por fichar, hace que el nerviosismo surja a las primeras de cambio. Cuando Caparrós renovó su contrato en el mes de mayo había sobre la mesa un elevado número de gestiones que debían resolverse con urgencia antes de empezar la pretemporada. Algunas se hicieron, como el fichaje de Antonio López, Arizmendi o Márquez, pero con el paso del tiempo los problemas que iban apareciendo se cerraban con excesiva lentitud y ahora, a seis días para que se jueguen ya los tres primeros puntos del campeonato y tras ver la imagen excesivamente vulnerable que ofreció el equipo ante el Hamburgo, Caparrós ha alzado la voz y quiere una respuesta rápida a sus peticiones.

El Mallorca del pasado sábado ofreció en su ensayo general antes de la puesta de largo muchas dudas y pocas certezas y ahora vienen otra vez las prisas. Es cierto que hasta la madrugada del próximo 31 de agosto hay tiempo para fichar jugadores, pero si se espera tanto se habrán dejado escapar ya dos jornadas de Liga, seis puntos en juego, más el tiempo que van a necesitar después los que lleguen para adaptarse al equipo y al sistema de juego.

Correr más

«Cuando no tienes dinero, hay que correr más», dijo Michael Laudrup cuando el club no fue capaz de cerrar el acuerdo con Ujah, que salió corriendo de Son Moix una fría y lluviosa noche de invierno. Ahora no hace frío, ni tampoco llueve, pero los precedentes indican que como Serra Ferrer no mueva ficha de inmediato, si se apura tanto, puede suceder cualquier cosa. Incluso que los sistemas informáticos se vuelvan en contra de todo y de todos en Son Moix e impidan cerrar la contratación de un jugador, como ocurrió con Ogunjimi. Respecto a si se acertará o no, se da por descontado que con el tiempo que se está tomando el vicepresidente, los refuerzos que lleguen serán de garantías y capaces de hacer que el técnico vuelva a respirar tranquilo.