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La grada de Son Moix no ha variado su grado de estima hacia Biel Cerdà. Una jornada más, el consejero volvió a ser la estrella y uno de los principales motivos que dieron color a una grada desangelada. Su nombre volvió a contemplarse desde todos los rincones del estadio y cariño no es lo que destilaba el sentir de una afición que sigue exigiendo su salida.

No en vano, dos grandes pancartas volvían a presidir la parte superior de la tribuna de sol. Y en ellas, Cerdà era el señalado. Ambas tenían un denominador común: solicitaban su desaparición inmediata de la órbita de la SAD y evidenciaban el divorcio existente entre uno de los hombres de confianza de Serra y la masa social. 'Cerdà dimissió ja' o 'Cerdà fóra!' están llamados a ser dos lemas habituales, dos lecturas de cabecera desde la perspectiva que ofrece el palco presidencial, en cuya primera línea se echó de menos un día a más al gran protagonista.

Hasta el 'futuro' Sitjar se lo toman a broma algunos seguidores, que ante un partido extraño optaron por tomarse con humor un proyecto en el que no tienen demasiada fe. Una alusión a los posibles inversores famtasmas plagada de ironía refleja la credibilidad que esta iniciativa levanta entre un sector de la afición, que volvió a dejar claro su punto de vista y la fractura existente entre la grada y la zona noble.