Kevin García y Nsue bromean sobre el césped de Son Moix.

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Cuando en la quinta jornada de Liga los partidos empiezan a afrontarse como si de finales se tratara, quiere decir que algo está funcionando mal. Hoy en Villarreal el Mallorca sigue jugándose la credibilidad, principalmente se la juega el entrenador, pero también el resto del equipo. Al técnico empiezan a pesarle como losas las derrotas y una más sería ya difícil de sostener. Pero el equipo también tiene que empezar a dar la cara de verdad porque de lo contrario verá mermada su credibilidad ante el grueso de la afición. Laudrup es un mar de dudas, no sabe bien en quién confiar y en quién no y es que después de tres partidos, el danés empieza a verse acorralado. La falta de gol es un motivo de inquietud, pero no sólo la carencia de acierto es una pesadilla habitual, también la falta de recursos a la hora de crear fútbol empiezan a dejar en evidencia la calidad del grupo. Laudrup hace lo que puede y ahora empieza a ser momento de los futbolistas. O estos dan un golpe sobre la mesa y se reivindican o El Madrigal se merendará a este vulnerable equipo de fútbol. No hay vuelta atrás.

Otra cosa es si los Pina, Tejera y Pereira, que hace apenas un año jugaban en el filial, son ideales para liderar a un equipo de Primera. O si un recién llegado como Tissone tiene que manejar los hilos. O si un voluntarioso Aki es el revulsivo. O si un Hemed al que le tiemblan las piernas es el hombre que debe marcar goles. En resumen, de quién es la culpa de este escenario, ¿de Laudrup?, ¿de los futbolistas?, ¿de Serra? No pregunten, la culpa no la quiere nadie, es demasiado repulsiva así que con lo que hay es con lo que se tiene que afrontar esta noche una de las salidas más comprometidas de la temporada. En la pizara del entrenador del Mallorca hay un elevado puñado de dudas y pocas certezas. Desde la línea defensiva hasta la delantera, se prevé que haya cambios, sobre todo porque es necesario llegar a la meta rival con más fe y a su vez rematar a gol con mucha más confianza.

Laudrup busca levanta la autoestima del grupo y eso sólo se consigue con victorias. Por el momento el equipo ha sacado a relucir mucho más las carencias que tiene que no sus virtudes, que también las hay. Despojarse de esta carga negativa es clave para afronta con garantías las próximas jornadas. El Villarreal, pese a todo, está peor que el Mallorca y sólo suma un punto. Será cierto eso de que el dinero ayuda a dar la felicidad, pero no completamente.