Michael Laudrup y Serra Ferrer, durante un entrenamiento en Son Bibiloni. | Monserrat

TW
14

Jonathan de Guzman se queda. Al menos esta en la impresión que desprende el Real Mallorca. La falta de noticias procedentes de Villarreal, el día después de sellar su pase a la fase de grupos de la Champions League, invita a respirar optimismo para los gestores del club balear. De hecho, el máximo accionista de la entidad, Llorenç Serra Ferrer, se ha dirigido al entrenador para lanzar un mensaje de tranquilidad y ahuyentar todos los temores. Salvo que Fernando Roig se rasque el bolsillo y deposite la cláusula de 8 millones de euros, pactada entre el representante del jugador y Serra, el Mallorca conservará a una de sus piezas básicas al menos una temporada más.

La ausencia de noticias, cuando apenas restan siete días para que se cierre el plazo de fichajes, y las nulas relaciones entre ambas entidades -el club balear se niega a sentarse a negociar la venta del pivote canadinse- pueden provocar un cambio de rumbo en el libro de ruta del Villarreal. De hecho, sus dos ideólogos principales -el propietario Fernando Roig y el consejero delegado José Manuel Llaneza- han desfilado por la pasarela mediática para dejar caer que «el mundo no se acaba en De Guzman» y que «manejamos» otras opciones ante la resistencia que han encontrado en la cúpula balear. De hecho, desde el consejo de administración del club castellonense se apunta que «ante la imposibilidad de avanzar y las dificultades de poder entablar un diálogo, De Guzman es una opción que pierde fuerza».

Y es que el Mallorca se ha cerrado en banda. No está dispuesto a entrar en una subasta, a sentarse en una mesa de negociación con el enemigo público número uno del mallorquinismo. La hinchada no olvida los hechos acaecidos la temporada anterior -la exclusión del equipo isleño de la Europa League- y el Villarreal se ha visto obligado a busca otras alternativas para suplir la ausencia de Santi Cazorla, traspasado este verano al Málaga.

Incluso el técnico Juan Carlos Garrido, que había subrayado el nombre de De Guzman, reconoce ahora que «no se puede estar a expensas de algo que no se sabe cómo va a acabar, quedando tan poco para que se inicie el campeonato».

Con la continuidad de De Guzman casi asegurada, el club balear deberá iniciar ahora un nuevo capítulo e intensificar las negociaciones iniciadas con el representante del futbolista este verano para ampliar y mejorar su contrato, que finaliza el 30 de junio de 2013.

Después de varias semanas de culebrón, en el horizonte se vislumbra un epílogo feliz. La presencia de De Guzman se antoja fundamental para el proyecto de Michael Laudrup y, aunque el negocio era redondo económicamente -ocho millones de euros por un jugador que llegó libre el verano pasado-, desde el punto de vista deportivo, el equipo se quedaba sin su principal referencia. Sin su brújula en el centro del campo.

Aunque el mercado permanecerá abierto hasta el próximo día 31 y cualquier cosa puede suceder, desde el club balear se muestran optimistas y confían en la continuidad de Jonathan de Guzman.